domingo, 24 de julio de 2016



¿Cuál corredor humanitario? ¡No los aguantaron más de cuatro días!
Carlos E. Lippo



Cuando pensaba que ya nada podría sorprenderme viniendo del estado forajido colombiano y su narcoparamilitar gobierno, me tocó leer con verdadero estupor unas declaraciones de su cancillera María Angela Holguín desplegadas en la portada de “El Nacional” (1), el pasado 7 de julio, con motivo del paso de un grupo de mujeres opositoras venezolanas que ataviadas de blanco, a la mejor usanza de las gusanísimas “Damas de Blanco” cubanas, cruzaron el Puente Internacional Simón Bolívar en dirección a Cúcuta, el martes 5 de julio. El objetivo declarado de estas rollizas y sobrealimentadas señoras que alegaban estar pasando hambre, era comprar los alimentos y medicinas “inexistentes” de este lado de la frontera, sin embargo su agenda oculta consistía en desarrollar una estrategia de propaganda, planificada por la dirigencia de la contra, en un intento por seguir proyectando la falsa imagen de que estamos padeciendo una crisis humanitaria de serias proporciones, destinada a promover y justificar una intervención extranjera.

Con su cara muy lavada y haciendo gala de una elevadísima dosis de cínico histrionismo decía esta cachaca de uña en el rabo, palabras más,  palabras menos, lo siguiente: “Nosotros no vamos a dejar que nuestros hermanos venezolanos pasen problemas de hambre o necesidades de medicamentos. Si hay que ampliar el corredor humanitario, lo ampliaremos”.

Es evidente que esta señora, de manera muy poco prudente y nada diplomática, al ofrecer por su cuenta algo que forzosamente tenía que haber sido acordado por ambos gobiernos, no sólo es que estaba poniéndose activamente del lado de la contrarrevolución venezolana, sino que la estaba incitando a reaccionar violentamente en contra de una decisión legal y legítima de nuestro gobierno cual es el mantener vigente el cierre de la frontera decretado el 20 de agosto de 2015.

A quienes pudiesen estar pensando que es destemplado el tratamiento que estoy dando a las declaraciones de la señora Holguín debería bastarles con analizar someramente en qué consiste un verdadero corredor humanitario y con este propósito pasaré a presentarles la definición que hace “Campus Stellae”, un instituto educacional europeo especializado en derechos humanos y protocolos internacionales, de esta figura del derecho humanitario internacional aplicable a los conflictos bélicos, según la cual un corredor humanitario es una zona segura creada para garantizar la asistencia y la llegada de medios de subsistencia a la población civil afectada por un conflicto bélico (2); siendo un caso ilustrativo actual, el corredor humanitario de Nasib, en la frontera entre Jordania y el sur de Siria, utilizado por el Programa Mundial de Alimentos, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Pero es que además, ampliando su definición, el mencionado instituto señala que este tipo de zona de seguridad tiene su elemento clave en el acuerdo entre las partes,  puesto sin él no existirán garantías de respeto a las zonas delimitadas, siendo además, una condición de respeto hacia los principios de soberanía nacional e integridad territorial del Estado en que se realicen. Entonces, ¿de qué se trataba queridísima hermana? Es evidente que se trataba de un descarado acto de injerencia en nuestros asuntos internos.

En implícita admisión de que esa excursión hacia Cúcuta protagonizada por unas menos de quinientas “damas de blanco gochas”, no era más que una burda operación de propaganda desarrollada por la contra, la diputada opositora de Acción Democrática (AD), Laidy Gómez, señalada de organizar la manifestación, escribió en su cuenta de Twitter el mismo día 5: "hoy la Frontera Táchira #Capachos #Ureña salieron sin miedo por #Comida"; pero además, el innegable carácter político de la operación queda palmariamente demostrado por el hecho de que la misma fue ejecutada de modo que antecediese en muy pocos días a una visita de la cancillera Holguín a los municipios de frontera programada para el día 07, durante la cual produjo las infelices declaraciones que resumo en los párrafos iniciales (3).

“La Opinión”, reseñó la noticia de la extremadamente publicitada excursión con el sugestivo título “Mucho ruido y pocas bolsas”, y es que ese diario de Cúcuta señaló que “las féminas que cruzaron a pie hasta los comercios de esa ciudad regresaron a Táchira con una compra pequeña, ya que a pesar de la nutrida oferta en el vecino país, los productos de primera necesidad no están subsidiados como en Venezuela” (3). Pero para mayor escarnio de los organizadores, tal como pudo verse en las fotos difundidas hasta por muchos medios escuálidos, esas pocas bolsas contenían en su gran mayoría rollos de papel higiénico, paquetes de toallas sanitarias y pañales desechables. ¡Curiosa forma de saciar el hambre, esta que muestran los escuálidos!

El domingo 10 de julio se produjo otra excursión, esta vez previamente autorizada por las autoridades venezolanas ya que la del 5 de julio se produjo a partir de una apertura permitida sobre la marcha para evitar que se generase una situación de violencia generada por aquellas señoras que supuestamente acuciadas por el hambre mostraban signos inequívocos de sobrealimentación; esta vez la excursión contó con la incorporación de opositores venezolanos de todo el país, inclusive de Caracas, en confirmación de que de lo que se trataba era de una operación de propaganda dirigida al público internacional.

El paso a Colombia con el propósito de adquirir con abultados sobreprecios los productos subsidiados por el gobierno revolucionario, que aquí escasean porque son pasados para allá de contrabando para ser  comercializados impunemente por las mafias narcoparamilitares, parecía haberse convertido en el tour de moda entre los opositores de todo el país, que pasaron en unas cantidades bastante similares a las que eran habituales antes del cierre, durante el fin de semana del 16 y 17 de julio. El amplio despliegue dado por los medios serios del país y hasta por algunos medios furiosamente opositores hace innecesario que me extienda en documentar los altísimos precios, así como la inocultable procedencia de estos productos que fueron gustosamente a comprar los escuálidos a su “hermana república”. Y puedo decir con toda propiedad que se trataba de escuálidos porque un grupo de compatriotas que vestían gorras o franelas alusivas al chavismo fue rechazado por las “diligentes y muy eficaces” autoridades migratorias colombianas, tal como lo reseña El Nacional, en su edición digital del día 16 (4) y lo atestigua de manera implícita la diputada adeca Laidy Gómez, quien evidentemente estuvo al frente de esta “inenarrable gesta” de la contra.

El martes de la semana que hoy termina, la inefable cancillera Holguín declaró a Caracol Radio (5) que: "hemos tomado la decisión que no se va a repetir una jornada adicional como las dos que han pasado los fines de semana, vamos a trabajar para que la próxima sea una apertura definitiva así que el próximo fin de semana no habrá paso sino que vamos a trabajar para que tengamos una frontera lista para abrir, una frontera segura, que nos de tranquilidad y realmente controlemos", en unas declaraciones en las cuales además se ufanó diciendo, palabras más, palabras menos, que Colombia y Venezuela acordaron no habilitar más el corredor humanitario que durante dos semanas funciono para el abastecimiento de 160 mil venezolanos que llegaron a Cúcuta y municipios fronterizos en busca de alimentos y medicamentos como también de otros productos.

El título de estas notas tiene su origen en lo que representa el contenido de los dos últimos párrafos. No sólo es que no se trató jamás de la implantación de un “corredor humanitario”, como estúpidamente sigue vociferando la cancillera Holguín y quedó demostrado en los párrafos iniciales que nunca lo fue, sino que efectivamente se trató de una burda campaña comercial de los comerciantes mafiosos del norte de Santander, promovida por el gobierno colombiano en connivencia con nuestra oposición vendepatria con el único propósito de dar material audiovisual a la canalla mediática internacional para que siga desarrollando la  matriz de opinión de una supuesta crisis humanitaria en nuestro país, requerida para justificar una eventual intervención militar del imperio y/o sus aliados. ¡Allá la estupidizada audiencia de estos medios, si sigue creyendo que estamos padeciendo hambre cuando lo que se les ha transmitido es la imagen de unas señoras bien alimentadas, y hasta sobrealimentadas algunas de ellas, adquiriendo productos a elevadísimos precios en divisas; lamentablemente hambre y de la más ruda vienen padeciendo desde hace años las grandes masas preteridas en ese país!

Pero es que además, como era de esperarse, no fueron capaces de sostener la farsa por más de cuatro días.

A estas alturas me vienen a la memoria unas declaraciones de Juan Carlos Tanus, Coordinador de “Colombianos y Colombianas en Venezuela”, quien en unas declaraciones recogidas por mí en un artículo anterior, de finales del año 2014, señalaba textualmente (6): "de los productos subsidiados por Venezuela vive un tercio de la población colombiana, es decir, más de 16 millones de personas", a los cuales decía yo que habría que añadir a los más de 5 millones que vivían entre nosotros por esos días.
¡Es que acaso siguiendo el pésimo ejemplo de esta cachaca maluca deberíamos proferir a los cuatro vientos que tenemos años brindándole a sus nacionales una super autopista humanitaria, acuñando así de paso un nuevo concepto en el campo del derecho humanitario internacional!

Por mera deducción, tengo pocas dudas sobre que la reapertura de la frontera con Colombia debe ser parte de alguna agenda propuesta por el gobierno gringo en el marco de las negociaciones que ellos mismos recientemente han planteado; de no ser así sus sumisos y diligentes cachorros no estuvieran tan alebrestados. Pudiera ocurrir además que contando los pollos antes de nacer, el gobierno colombiano esté contando con poder concluir muy exitosamente las conversaciones que ahora ha iniciado, con un supuestamente negado gobierno de transición, identificado ideológicamente con él.

En cualquier caso, no podría finalizar estas líneas sin antes señalar, como tantas veces lo he hecho, mi firme oposición que se flexibilice la actual medida de cierre o lo que es peor, se derogue el decreto de cierre sin que antes se haya construido la frontera de paz de la que hablaba el Presidente Maduro en los días en que decretó la vigente medida restrictiva.

Considero responsablemente que nuestra cancillería no debería ni siquiera pensar en sentarse a tratar el tema de la reapertura sin que antes el gobierno colombiano no le haya ofrecido convincentes disculpas por haberse inmiscuido en nuestra política interna con esta falacia del corredor humanitario, que ha contribuido eficazmente a propalar en días recientes.
Considero también que para sentarse a conversar, el gobierno colombiano debe mostrar que ha alcanzado suficientes avances en la dirección de desmontar el andamiaje legal actual que favorece el contrabando de extracción y el ataque a nuestro signo monetario.

Ya finalizando, considero oportuno citar nuevamente aquella nefasta sentencia del ultraconservador político colombiano Laureano Gómez quien fuese presidente de la república entre los años 1.950-51, que tal como he dicho en oportunidades anteriores, constituye una verdadera doctrina en materia de relaciones exteriores, que nos ha sido aplicada por los sucesivos gobiernos burgueses de Colombia, con independencia de la mayor o menor simpatía que hipócrita y ladinamente nos hayan manifestado: "Si un país se presenta en todo momento dispuesto a ceder, listo a entregarse; si no tiene más tesis que la conciliación a todo trance; si no tiene más palabras que la fraternidad, aun cuando haya recibido los mayores agravios, ese país está destinado a desaparecer a espaldas del derecho internacional” (7).

¡Para poder trabajar por la integración estamos obligados a prevalecer!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!



Caracas, julio 24 de 2.016

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