sábado, 30 de junio de 2018


¿Qué han venido a hacer los “Cascos Blancos” de Argentina a nuestra frontera con Colombia?
Carlos E. Lippo

"¿Qué cosa esperamos que Estados Unidos haga contra Venezuela, si ya lo han intentado todo?
A Estados Unidos solo le resta la intervención militar".
Stella Calloni





Desde mucho antes de marzo del año 2015 cuando en una audiencia celebrada en el senado estadounidense (1) el anterior jefe del Comando Sur, John Kelly, profiriese una serie de profecías autocumplidas sobre que Venezuela estaba “cerca del colapso y de implosionar”, debido a su “triste” situación económica, así como aquella de que si llegara a presentarse una “crisis humanitaria (...) podríamos reaccionar ante eso…” se entiende que interviniendo con las tropas bajo su mando, el imperio no ha dejado de accionar para generar un desabastecimiento inducido, fundamentalmente de alimentos, medicinas y artículos de higiene y aseo personal, con el propósito de precipitar una situación de crisis humanitaria que pudiese servirle de base para justificar la intervención militar. Siendo el caso de que en el desarrollo de este funesto accionar el imperio no sólo ha actuado de manera directa, imponiéndonos sanciones económicas y financieras que han terminado por generar un auténtico bloqueo financiero del país, sino que también ha hecho uso de sus marionetas de la oposición local, así como de sus gobiernos cipayos a todo lo largo y ancho del planeta.

En efecto, ya desde finales del 2012 y comienzos de 2013 hicieron desaparecer de los anaqueles dos productos como el café y el papel higiénico que si bien no pueden ser catalogados como de primera necesidad, es un hecho objetivo que su carencia siempre genera una gran irritación en el seno de la población, más aun cuando ésta cuenta con el poder adquisitivo necesario para adquirirlos.

Sin embargo este desabastecimiento inducido y selectivo de bienes de consumo masivo comenzó a verse exponencialmente incrementado a partir del año 2013,  a causa del contrabando de extracción hacia Colombia, fenómeno ampliamente descrito por nosotros en artículos anteriores (2), (3), (4) y (5), y que según un señalamiento del Presidente Maduro se elevase en el 2014 hasta totalizar un 40% de los productos básicos con precios subsidiados que se entregaban a nuestras cadenas de distribución, hecho impúdicamente reconocido en su momento por la Canciller María Ángela Holguín cuando señalaba sin rubor alguno que: "efectivamente el desabastecimiento en Venezuela tiene mucho que ver con el contrabando que está pasando a Colombia" (6).

Que a pesar de todo su esfuerzo y empeño el imperio y sus aliados no han podido generar esta pretendida crisis humanitaria es algo que queda plenamente demostrado por el reiterado testimonio de funcionarios de diferentes instituciones multilaterales que han estado de visita en el país con el propósito de evaluar su situación, tales como Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), quien a finales de 2016 señalaba: “Venezuela no atraviesa una crisis humanitaria, sino que trabaja para superar las dificultades políticas y económicas por la que atraviesa” (7), y más recientemente por los de: el experto independiente de la ONU sobre la “Promoción de Un Orden Internacional Democrático y Equitativo”, Alfred de Zayas, quien concluyó y declaró tras su visita a Venezuela, que tuvo lugar a finales de 2017, que nuestro país no sufre una crisis humanitaria (8); y la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, quien aseguró durante su visita realizada a mitad del mes en curso, que el gobierno “está trabajando en el sentido correcto en materia de salud”, al mismo tiempo que suscribió acuerdos con el gobierno revolucionario para garantizar a nuestro país el suministro oportuno y confiable de medicamentos (9).

Sería un completo absurdo desconocer que después de más de cinco años de guerra económica, bloqueo financiero y un incontrolable contrabando de extracción, no estuviésemos padeciendo un importante nivel de desabastecimiento y escasez, causante de un natural ambiente de zozobra; ocurre sin embargo que considero, al igual que los expertos internacionales antes citados, que afortunadamente no estamos confrontando la situación de “crisis humanitaria” que tanto han anunciado el imperio y sus corifeos, en medio de una gran frustración y desespero.

Uno de los más patéticos de estos corifeos ha venido siendo el moribundo gobierno de Juan Manuel Santos, quien para intentar promover el cumplimiento de la profecía autocumplida que viene a ser para él una suerte de “sueño húmedo”, ha sido capaz de ordenar dos bárbaras acciones en nuestra contra, al mismo tiempo que hipócritamente dice dolerse de “nuestra situación”; estas acciones son: la retención por varios meses de más de 400 toneladas de alimentos con destino a nuestros Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), en el puerto de Cartagena, con la absurda excusa de que no eran aptos para el consumo humano (10); y el bloqueo de la venta al estado venezolano de medicamentos contra la malaria y el paludismo, en momentos en los cuales se trataba de enfrentar un brote de estas enfermedades en la región sur del país (11).
Entrando ya en materia sobre el tema central de estas notas es necesario señalar que la más reciente de las acciones de descrédito perpetradas por este digno heredero del traidor Santander ha sido el solicitar la presencia de los “Cascos Blancos” de Argentina en las ciudades fronterizas de Cúcuta (departamento Norte de Santander) y Maicao (departamento de La Guajira), con el propósito declarado de atender las necesidades de salud de una supuesta “avalancha” de venezolanos que ha cruzado la frontera huyendo de nuestra “crisis humanitaria” (12).

El argumento esgrimido por el gobierno colombiano para justificar la solicitud de este órgano del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina encargado de diseñar y ejecutar su asistencia humanitaria internacional, con importante experiencia en misiones humanitarias en diferentes regiones del planeta, ha sido que en los últimos 15 meses unos 819.000 venezolanos han ingresado a ese país y que de ellos algo más de 442.000 estarían en situación migratoria irregular.

Aunque la cifra en cuestión me parece un tanto elevada, confieso no tener base alguna para aceptarla o negarla, lo que es a mi juicio harto lamentable es que a este tipo de “asistencia de guerra” se pueda reducir la debida reciprocidad del narcoparamilitar gobierno colombiano para con un gobierno que le atiende desde hace ya bastante tiempo a no menos de 6 millones de nacionales desplazados por sus precarias condiciones de vida, haciéndolo al mismo nivel y en las mismas condiciones con las que atiende nuestros nacionales. A quien pueda parecerle exagerada esta cifra de colombianos residentes en el país le recomendaría tomar debida nota del extracto de unas recientes declaraciones de este terrible y gratuito enemigo de la revolución bolivariana que es el expresidente colombiano Andrés Pastrana, que paso a presentar a continuación: “En Venezuela hay de 4 a 5 millones de colombianos. Si solamente se desplazan esos colombianos de nuevo a nuestro país, ya tenemos una tragedia como la que estamos viviendo” (13).

La misión médica argentina que llegó a sus sitios de trabajo el pasado sábado 23 y permanecerá en ellos hasta diciembre próximo ya ha comenzado a desarrollar su agenda visible, que al parecer incluye además de las tareas de asistencia médica el ofrecer declaraciones a los medios de divulgación de noticias que contribuyan a seguir posicionando la matriz de la supuesta “crisis humanitaria” en Venezuela,
según puede apreciarse de las siguientes declaraciones ofrecidas a Reuters por un cardiólogo bonaerense que dijo estar en su primera misión internacional: “Es angustiante, los chicos llegan con muy bajo peso y las mujeres sin cobertura adecuada para sus embarazos, nos preocupa la hidratación y aportes nutricionales para los niños” (14), que es algo que evidentemente también podría decir, sin que fuera noticia digna de ser replicada internacionalmente, tras la visita a cualquiera de los barrios marginales de la que suponemos sea su amada Argentina o de cualquiera de los países del “Cartel de Lima” y de los mismísimos Estados Unidos. Lo realmente preocupante del despliegue de esta misión médica es el contenido de su agenda oculta y a tratar de desvelarla dedicaremos los párrafos siguientes.

Debo comenzar diciendo que genera mucha suspicacia el hecho de que una misión médica altamente especializada, capacitada para atender las lesiones físicas y emocionales de naturaleza traumática, asociadas a intensos desastres naturales, tales como los terremotos de la India (2001), Irán (2003), Haití (2010) y Japón (2011), así como el huracán Katrina en EE UU, sea solicitada para atender este tipo de hipotética situación, caracterizada por la ausencia de lesiones traumáticas y por la presencia de muchas patologías asociadas a la marginalidad, algo que harían por primera vez según lo declararon a Reuters en la misma ocasión descrita en el párrafo anterior.

Pero esta suspicacia tiene por fuerza que aumentar si se toma en consideración que la Argentina de Macri, sometida cada vez más al tutelaje militar del imperio y experimentando en los actuales momentos una importante escalada armamentista, se está mostrando cada vez más dispuesta a ser protagonista de primer orden en la intervención militar conjunta de Venezuela que lleva tiempo tratando de articular el vicepresidente gringo Mike Pence, con sus reiteradas visitas a los países cipayos de la región, la última de ellas en pleno desarrollo cuando planifico escribir estas líneas.

Que la Argentina de Macri está inmersa en una intensa carrera armamentista, absurdamente justificada por sus más altas autoridades en materia de defensa por la necesidad de combatir las actividades de narcotráfico y de terrorismo en un país que no ha sido ni es un gran productor de narcóticos ilícitos, ni territorio de trasiego de drogas y en el cual tampoco funcionan organizaciones calificadas como terroristas, es algo que queda demostrado por los siguientes hechos:

  • La anunciada creación por parte del ministro de defensa, Oscar Aguad, de una fuerza militar de despliegue rápido (15), la cual estaría formada por elementos de las tres ramas de las fuerzas armadas (tierra, mar y aire), conformándose como un aparato muy bien pertrechado, que será dotado con helicópteros, transportes terrestres, aviones y barcos y habrá de tener una organización similar a la del Comando Sur del ejército estadounidense.
  • La circunstancia de que desde que Mauricio Macri asumió la investidura presidencial, la compra de armas a Estados Unidos y a otros miembros de la OTAN y aliados como Israel, se ha transformado en moneda corriente, siendo una muestra de ello el que en marzo del año pasado se filtrara un listado de armamento solicitado por la embajada argentina en EE.UU., que contemplaba,  la compra de más de 60 helicópteros y 182 tanquetas tipo Stryker, utilizadas por el ejército norteamericano y el israelí; 12 aviones de caza F-16 Fighting Falcon; y 24 aviones de caza Texan T6, empleados para el entrenamiento de pilotos (16).
  • La creciente compra de material bélico  que no sólo es que se ha mantenido al mismo ritmo a lo largo del primer semestre de este año, sino que se prevé que habrá de incrementarse a partir del hecho de que el presupuesto para gasto militar en 2018 subió un 14 %, un aumento bastante considerable que supera ampliamente el porcentaje promedio de la región (16).

Es en el marco de estas consideraciones y dado que su permanencia en las zonas fronterizas habrá de prolongarse por seis meses, que no resulta utópico pensar que el equipo médico argentino esté asociado a la intervención militar multiestatal de Venezuela, en la cual según opinión de las insignes compañeras de origen argentino Stella Calloni, periodista y analista geopolítica, y Adriana Rossi, directora del “Observatorio Geopolítico de los Conflictos”, la Argentina de Macri ha decidido colocarse en la primera línea de ataque junto a las fuerzas armadas del imperio, así como las de Colombia, Perú, Panamá y Brasil, países cuyos gobiernos parecen haber olvidado, de forma muy conveniente a sus intereses crematísticos, que después de nosotros vendrán ellos puesto que el imperio está decidido a consolidar su “patio trasero”.

A juicio mío, resulta evidente que el momento más auspicioso para la ejecución de esta intervención es el venidero mes de septiembre, durante la celebración en Cartagena, Colombia, de las maniobras aeronavales conjuntas UNITAS LIX, a partir de las cuales podría conformarse un dispositivo invasor de la misma naturaleza que el proyectado para invadir a Venezuela en 1963, aprovechando la celebración en Colombia de las “Maniobras Navales UNITAS IV” (17).
¡Alerta máxima, que guerra avisada también mata soldados!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

Caracas, junio 30 de 2.018

sábado, 23 de junio de 2018

El estrepitoso fracaso del imperio en el Consejo de DDHH de la ONU
Carlos E. Lippo

“La Comisión de Derechos Humanos de la ONU fue un organismo que fue debilitado deliberadamente por parte de las grandes potencias,
que lo debilitaron a través del doble rasero y del doble estándar de conducta”.
Fermín Toro Rodríguez, ex embajador de Venezuela en la ONU




El Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un organismo intergubernamental creado por resolución de la Asamblea General en marzo de 2006, teniendo como objetivos declarados: fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos y hacer frente a situaciones de violaciones de los derechos humanos a nivel mundial; sesiona en la sede de la ONU en Ginebra durante tres períodos anuales, teniendo un carácter casi permanente puesto que además puede reunirse en cualquier momento por decisión de la mayoría de sus miembros. Está conformado por 47 de los países miembros de la ONU, que son electos por votación secreta de los miembros de la Asamblea General por períodos de tres años, pudiendo ser reelectos hasta por dos periodos consecutivos.
El Consejo, que sustituye a la anterior y muy desprestigiada Comisión de DDHH, ha sido creado a proposición de los Estados Unidos y de las potencias de la Unión Europea, se enmarca en el proyecto de la pretendida reforma de democratización de la ONU y a juicio de Fermín Toro Rodríguez, nuestro embajador en los días de su creación, mantiene entre su normativa una serie de principios y reglas que son peligrosos, perjudiciales y nocivos para los estados débiles del sur del planeta (1); siendo además el caso que presentando un falso carácter de amplitud según el cual admite las denuncias de violaciones de derechos humanos no sólo de todos los estados miembros sino de algunas ONG acreditadas ante él, pretende erigirse en una especie de tribunal global ad hoc en materia de derechos humanos, con capacidad de sancionar a cualquier estado y hasta de ordenar su intervención con el pretexto de que se trata de un estado violador de los derechos humanos.

Que el Consejo de Derechos Humanos ha sido creado con la intención de convertirlo en un instrumento más de dominación del imperio y sus aliados en contra de países más débiles que no les sean afectos es algo que ya se anunciaba desde su inicio, por el carácter decididamente mafioso y truculento de la votación que le dio origen, en el desarrollo de la cual y para presionar el voto favorable de los demás miembros, los EE UU que eran los principales proponentes de su creación, optaron por votar en contra del proyecto de resolución junto a Israel, Islas Marshall y Palau, sus eternos aliados en los casos de sus más deleznables posturas en ese organismo multinacional; 170 países votaron a favor; y 3 países: Venezuela, Irán y Bielorusia nos abstuvimos; siendo el caso, según dijo nuestro embajador, que no votamos en contra simplemente por no figurar como “comparsa” de los Estados Unidos.

La intención de convertirlo en un instrumento al servicio del imperio y las grandes potencias queda demostrada además por el hecho de que habiéndosele dado una mucha mayor jerarquía que la que tenía la Comisión, que dependía del Consejo Económico y Social (ECOSOC), no sólo es que no se le hizo depender de la Asamblea Nacional, lo que hubiese representado una importante reforma de carácter democrático, sino que se aumentó su dependencia de la Oficina del Alto Comisionado para los DDHH, quien siendo en la práctica el segundo funcionario más importante de la organización, casi un subsecretario general, obviamente tiene que contar con la anuencia y el apoyo del imperio y sus potencias aliadas.

Quien tenga dudas sobre este papel protagónico asignado por el imperio al Consejo para la promoción de la  intervención militar de aquellos países que no le son afectos, debe recordar que la invasión de Libia por parte de la OTAN en marzo de 2011, que fue justificada por medio de una interpretación fraudulenta de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad, la cual no determinaba una amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión por parte de Libia, sino que sólo señalaba una preocupación por la presunta violación de derechos humanos, fue emitida sólo después de que ese hermano país fuese expulsado del Consejo de DDHH por la Asamblea General con base en un informe totalmente sesgado elaborado por dicho organismo bajo la coordinación de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, quien dirigió el debate, y que señalaba falsamente, entre otras muchas atrocidades, que el Coronel Gadafi había incurrido en delitos de lesa humanidad al ordenar  el bombardeo aéreo de los “rebeldes” de Benghazi.

Por otra parte, la falsa democratización en el tratamiento del tema de los derechos humanos por parte del Consejo queda evidenciada por el hecho de que las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que logran ser acreditadas ante el organismo son aquellas que tienen estrechas vinculaciones y/o una gran dependencia política y financiera del imperio; tal es el caso de: “UN Watch” (2), una organización no gubernamental con sede en Ginebra cuyo mandato es supervisar la actuación de las Naciones Unidas según el criterio de su propia “Carta”, fundada en 1993 bajo la presidencia de Morris B. Abram, antiguo embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, que además participa de forma activa en la ONU en calidad de ONG reconocida como entidad de carácter consultivo especial ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) y como ONG asociada con el Departamento de Información Pública de la ONU (DIP); así como el de la ONG venezolana de nombre “Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos” (PROVEA), reconocida opositora de nuestros gobiernos revolucionarios, que según denuncia del Presidente Maduro y de muchos investigadores y analistas, recibe financiamiento de la NED (National Endowment por Democracy) y de la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), así como de Rights & Democracy, fundada por el parlamento canadiense, según el investigador Yves Engler (3). Siendo además público, notorio y comunicacional pues aparece en su propia página web, que es financiada y asesorada por entidades tales como: la embajada británica, la Fundación Ford, la Fundación Open Society, de George Soros, la Unión Europea (UE) y la Fundación Merck, una farmacéutica de procedencia alemana con gran presencia en el mercado venezolano, que siendo de las que ha recibido mayor cantidad de divisas preferenciales por parte del gobierno revolucionario ha generado el mayor desabastecimiento inducido en rubros tan importantes como anticonceptivos y antibióticos.

Tal como había previsto nuestra cancillería que podría ocurrir al momento de su creación y a pesar de ser miembros actual del Consejo de DDHH desde el año 2012, al igual que lo era Libia hasta su expulsión a comienzos de marzo de 2011, hemos sido objeto de un fuerte asedio en dicho organismo desde el 2014, siempre bajo la dirección del actual Alto Comisionado para los DDHH, el príncipe jordano Zeid Ra'ad Al Hussein, un hombre de la más plena confianza del imperio que llegó al altísimo cargo que ocupa con el apoyo de algunas ONG´s financiadas por la CIA y el Departamento de Estado a través de la USAID, como “Amnistía Internacional” y “Human Rights Watch”, después de haberle prestado importantes servicios como jefe diplomático de la UNOPROFOR (Fuerza de Protección de las Naciones Unidas), entidad que fungió de agencia militar aliada a la OTAN durante la guerra de Yugoslavia, para la supuesta "asistencia humanitaria", el "socorro de víctimas" y la creación de "zonas de seguridad" en aeropuertos y regiones fronterizas de lo que hoy conocemos como Croacia y Bosnia-Herzegovina (4).

Siendo el caso que este extremadamente linajudo “perro fiel del imperio”, a pesar de que nuestro país ha aprobado con honores tres “Exámenes Periódicos Universales” consecutivos y ha contado con un apoyo mayoritario para neutralizar cuanta maniobra en su contra ha urdido en el seno del Consejo de DDHH, ha sido autor y/o patrocinador principal, entre otros, de los siguientes medios de ataque en contra nuestra:

  • Innumerables declaraciones públicas en defensa de los terroristas opositores cuyas acciones generaron casi medio centenar de víctimas mortales, entre febrero y mayo de 2014, en especial del agente de la CIA Leopoldo López, autor intelectual de los hechos, desde que tomase posesión de su cargo a finales de ese mismo año.   

  • Un informe sobre el "deterioro de los derechos humanos en Venezuela", que habiendo sido emitido en el 2015, ha servido de matriz de opinión para los medios y laboratorios de propaganda  locales para intentar criminalizar al estado venezolano (4).

  • Un informe emitido en el 2017 que da cuenta de “terribles violaciones” de los derechos humanos supuestamente ejecutadas por nuestro gobierno en contra de aquellos “pacíficos” manifestantes opositores que de abril a agosto del mismo año, llegaron al extremo de quemar vivos a no menos de 23 (5) personas por la única razón de que presumían que eran chavistas a causa de su fenotipo. Informe que sirvió de base para que la ONG “UN Watch”, mencionada en un párrafo anterior, solicitase infructuosamente la expulsión de nuestro país del Consejo de DDHH, ante la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2017 (6).

  • Un extensísimo apartado en su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, presentado ante el Consejo de DDHH en marzo del presente año, en el cual además de reiterar ampliamente las acusaciones en perjuicio de Venezuela, llega al extremo de oponerse a la celebración de las elecciones presidenciales convocadas para el 20 de mayo (7); tocando un tema de la exclusiva incumbencia de los venezolanos.

  • Una solicitud para la creación de una comisión especial de la ONU para investigar las “violaciones” de los derechos humanos en Venezuela, formulada el pasado lunes 18, durante la sesión inaugural del Consejo de DDHH (8).

  • Un informe fechado hace dos días en el cual se sugiere una intervención de la Corte Penal Internacional (CPI) para juzgar las “violaciones” de los derechos humanos en Venezuela (9); informe que en opinión de Alfred de Zayas, experto independiente al servicio de la ONU, “carece de objetividad, ya que para su elaboración era fundamental escuchar a todas las partes involucradas” (10).

En suma, una verdadera obsesión fatal la de este funcionario, altísimo cipayo del imperio, que no parece haber encontrado ningún otro estado violador de los derechos humanos en todo el planeta, que no sea el estado venezolano.

He dicho y tengo la plena convicción de que el imperio ha sufrido durante la semana en curso un estrepitoso fracaso en el seno del Consejo de Derechos Humanos de la ONU por las siguientes razones:

·         A pesar de todo su pedigrí, su formación académica y su experiencia en intervenciones militares de países no afectos al imperio y a pesar de todo el empeño que ha puesto en ello, Zeid Ra'ad Al Hussein, no ha podido lograr nuestra expulsión del Consejo de DDHH, como si lo logró su antecesora, Navi Pillay, con Libia en el 2011, en los días previos a la invasión de la OTAN. No lo ha logrado aún y es altamente probable que no lo logre, habida cuenta de que según sus propias palabras sólo permanecerá en el cargo hasta mediados del presente año (11).

·         Este 18 de junio Zeid Ra´ad Al Hussein, en el marco de un discurso en la 38ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, el mismo discurso en el cual propusiese la creación de una comisión para investigarnos, no pudo soslayar la obligación de instar a las autoridades de EE.UU. a acabar con la práctica de separación forzada de niños de las familias inmigrantes que entran ilegalmente en territorio estadounidense a través de su frontera con México. Al Hussein describió esta práctica de la Administración Trump como “abuso intolerable contra los niños”, recordando que según la Asociación Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) “es sancionada por el gobierno” y puede causar “daños irreparables para toda la vida” (12).

Siendo oportuno señalar que estas dos derrotas del imperio en el seno del Consejo de DDHH, por vía de su “pupilo de oro”, Zeid Ra'ad Al Hussein, fueron antecedidas por otra que tuvo lugar en la sesión del lunes 14 de mayo, en la que Al Hussein reclamó que terminase la ocupación israelí de Gaza y dijo que los habitantes de la Franja viven "enjaulados en un suburbio tóxico" (13). Y como si esto fuera poco, es necesario reseñar que a proposición del mismo funcionario el Consejo decidió el envío de un equipo internacional a la zona para abrir una investigación independiente por supuestos crímenes de guerra; dándose el caso de que Estados Unidos y Australia fueron los únicos de los 47 estados del Consejo que votaron en contra y que entre los 19 estados que se abstuvieron estuvieron Reino Unido y Alemania, dos de sus más fieles aliados.

Para concluir, me es altamente placentero señalar que la mayor demostración de que el fracaso ha sido realmente estrepitoso es la renuncia del imperio a formar parte del organismo, tal como fuese anunciada por sus más altas autoridades diplomáticas, con una mezcla de cinismo, prepotencia y frustración, el día siguiente al de la 38ª sesión (12).
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!
celippor@gmail.com
Caracas, junio 23 de 2018

sábado, 16 de junio de 2018


Alerta ante los ataques que habrá de perpetrar el imperio durante la celebración del Mundial de Futbol
Carlos E. Lippo

"No somos jueces somos testigos.
Nuestra tarea es hacer posible que la humanidad sea testigo de estos crímenes horrendos y ponerla del lado de la justicia”.
Bertrand Russell



Es un hecho comprobado que el imperio y sus aliados han ejecutado una cantidad significativa de sus acciones injerencistas destinadas a apoyar golpes de estado en países extranjeros, así como no pocas de sus intervenciones militares, aprovechando la sordina mediática que impone a este tipo de infaustos eventos, el ambiente deportivo prevaleciente a escala planetaria durante la celebración de grandes certámenes de alcance mundial, tales como los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Futbol.

En efecto, de la totalidad de acciones injerencistas violentas, entiéndase invasiones francas o a través de aliados, ejecutadas por los Estados Unidos desde mediados del siglo pasado en unos setenta países, así como de una cantidad un tanto mayor de golpes de estado promovidos y apoyados en buena parte de los países del mundo, una cantidad no desestimable de ellos han sido ejecutados a lo largo del desarrollo de las distintas versiones anteriores de la Copa Mundial de Futbol, magno evento deportivo que se ha venido realizando religiosamente cada cuatro años desde 1930, con las únicas excepciones de 1942 y 1946, años en los cuales no se realizó a causa de ese terrorífico conflicto bélico precipitado por las más oscuras fuerzas fascistas de la época que fue la Segunda Guerra Mundial. A continuación y en aras a la brevedad pasaré a reseñar sólo nueve cualesquiera de estas acciones, yendo de la más reciente a la más lejana:

·         La vigésima edición de la copa que recibió por primera vez el gringuísimo nombre de “FIFA World Cup Brasil 2014”, fue celebrada en ese hermoso país vecino entre los días 12 de junio y 13 de julio de 2014; siendo imposible pasar por alto en estas notas el que durante su desarrollo un programado y corrupto arbitraje se encargó de ir dejando fuera de la competición, una tras otra, a las selecciones africanas y latinoamericanas para el único beneficio de las finanzas personales de los capos de la FIFA, organización privada mafiosa de carácter multinacional, así como de sus asociados, los dueños de las transnacionales de la ropa e implementos deportivos.
Mientras se desarrollaba este lamentable fraude deportivo y con una escasísima cobertura mediática, tuvieron lugar los siguientes ataques  promovidos por el imperio:
1. El domingo 07 de julio, mientras el mundo entero sólo pensaba en los resultados de las semifinales de la Copa las fuerzas armadas del gobierno sionista de Israel iniciaron una oleada de bombardeos masivos sobre la Franja de Gaza. Para justificar esas acciones los jerarcas de Tel Aviv  esgrimieron cínicamente el lanzamiento desde Gaza de unos obsoletos y defectuosos misiles de la resistencia patriótica, muy pocos de los cuales pudieron penetrar el famoso “domo de hierro”, escudo antimisilístico israelí generosamente financiado por Washington, que entrega a Israel más de tres mil millones de dólares anuales en ayuda militar. Por si esto fuera poco, en la madrugada del día final del campeonato efectivos del ejército israelí penetraron en territorio palestino, donde ocasionaron casi 200 muertos y más de 1.200 heridos, antes de que el inútil  Consejo de Seguridad de la ONU emitiese un tímido y tardío pronunciamiento condenatorio en medio de la indignación de una gran parte de la comunidad internacional.
2. En la madrugada del 13 de junio se inició una ofensiva terrestre con fuerte apoyo aéreo por parte de las tropas leales al prooccidental presidente de facto de Ucrania Piotr Poroshenko, sobre el territorio de las provincias de Donetsk y Lugansk, que habiendo declarado su independencia a partir del voto favorable de más del 75 %, obtenido en sendos referendos separatistas realizados el 11 de mayo, acordaron ese mismo día constituir el Estado de Nueva Rusia aunque manteniendo sus autonomías provinciales. Después de muy cruentas acciones se acordó una tregua el 20 de junio, respetada parcialmente por las fuerzas ucranianas, que se mantuvo hasta el día 30. El 01 de julio se reanudó la ofensiva del gobierno ucraniano que se mantuvo aún después de finalizado el campeonato aunque con resultados muy poco favorables para las fuerzas del fascismo; siendo necesario apuntar que a consecuencia de estas acciones se produjo cerca de un millar de bajas, entre muertos y heridos, incontables casos de violaciones de los derechos humanos por parte de las tropas ucranianas y el ingreso a Rusia de cerca de 70.000 refugiados.
3. A finales de junio, cuando Argentina ordenó el pago de lo acordado con el 93,5 % de los tenedores de los bonos que habían entrado en “default” en el 2001, con arreglo a sendos refinanciamientos de la deuda realizados en 2005 y 2010, los llamados “fondos buitres”, evidentemente apoyados por el gobierno Obama, lograron que un tribunal de los Estados Unidos impidiese el pago de la deuda refinanciada si no se les pagaba a ellos el monto que exigían de manera extorsiva. El problema para la Argentina no consistía en pagarles a ellos, sino en que si así lo hacía se exponían a tener que pagar al restante 93,5 % una cantidad cercana a los US $ 150.000 millones, lo que le resultaba financiera y éticamente imposible. Años más tarde, en abril de 2016, el entreguista Macri terminó complaciendo a los “buitres” quienes habían sido legal y eficazmente contenidos por el gobierno de Cristina Fernández. El pago efectuado fue por 9.352 millones de dólares (1) y hubo de ser conseguido endeudando nuevamente al país.

·         El 24 de junio de 2.010, en pleno desarrollo del Mundial de Suráfrica Kevin Rudd, a la sazón primer ministro laborista de Australia fue depuesto por un golpe de estado orquestado por los sionistas y una compañía minera extranjera, con la aprobación de los Estados Unidos. La sucesora de Rudd, la prosionista y sumisamente proestadounidense Julia Gillard decidió rápidamente permitir el ingreso de 2.500 “marines” norteamericanos en Darwin, para dar inicio al establecimiento de una base militar para barcos equipados con armas nucleares, aviones no tripulados y aviones de combate. WikiLeaks reveló que dos de los conspiradores del golpe de estado eran agentes de inteligencia gringos que informaban regularmente a la embajada sobre asuntos internos del gobierno laborista. Meses antes el muy popular primer ministro laborista había desatado las iras de los Estados Unidos al proponer la destrucción de los sembradíos de Adormidera para la elaboración de opio en Afganistán, que habían sido destruidas por los talibanes en 2000-2001 pero que las fuerzas invasoras de la OTAN restauraron, hasta alcanzar el 93 por ciento del comercio mundial de esta droga en 2007. Kevin Rudd también provocó las iras de los sionistas racistas al haber protestado suavemente por la falsificación a gran escala de pasaportes australianos por parte de Israel con el fin de perpetrar actos de terrorismo de estado, secuestros, asesinatos, robos y encarcelamiento de australianos en aguas internacionales (2).

·         El 6 de junio de 1.982, pocos días antes del inicio de la Copa Mundial de España, celebrado entre el 13 de junio y el 11 julio las fuerzas armadas de Israel invadieron el Líbano, llegando hasta la capital Beirut, que fue sitiada y bombardeada durante dos meses hasta que las fuerzas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que participaban en su defensa aceptaron salir de la ciudad, todo ello en el marco de una operación bélica denominada cínicamente por los sionistas, como es su costumbre, “Operación Paz para Galilea”. Después de que los efectivos de la OLP abandonaron la ciudad los sionistas permitieron la entrada de milicias cristiano-falangistas libanesas a la zona oeste, donde se encontraban los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila. El 16 de septiembre, dichas milicias entraron a los campos e iniciaron la ejecución de unos 3.500 refugiados sin discriminación alguna entre hombres, mujeres, niños o ancianos. Las fuerzas israelíes ocuparon Beirut hasta julio de 1983, cuando se retiraron al río Awali, al norte de Sidón. Toda la zona comprendida entre este río y la frontera siguió ocupada hasta 1985, cuando retrocedieron nuevamente a la “zona de seguridad” (3).
·         La Copa Mundial de 1.966 se celebró en Inglaterra, entre los días 11 y 30 de julio. Días antes, el 28 de junio se produjo con la venia de Washington un levantamiento militar liderado por el general Juan Carlos Onganía que derrocó al presidente Arturo Illía perteneciente a la Unión Cívica Radical del Pueblo. El golpe dio origen a una dictadura autodenominada “Revolución Argentina”, que ya no se presentó a sí misma como gobierno provisional, como en todos los golpes anteriores, sino que se estableció como un sistema de tipo permanente. Este tipo de “dictaduras militares permanentes”, se instalaron por entonces en varios países latinoamericanos: Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay, dotándose inclusive de instrumentos jurídicos supraconstitucionales para justificarse y perpetuarse en el poder más allá de sus contradicciones internas, que seguidamente llevaron al poder a otros 2 militares golpistas: Marcelo Levingston y Alejandro Agustín Lanusse, los cuales mantuvieron el poder hasta 1.973 (4).
También por estos mismos días se iniciaron los bombardeos norteamericanos sobre la ciudad de Hanoi, capital de Vietnam del Norte, perpetrados con la mayor saña sobre blancos civiles y militares sin discriminación alguna, los cuales continuaron hasta un mes antes de la firma del tratado de paz de Paris en enero de 1.973, después de que una brutal y masiva campaña denominada “Trueno Arrollador” no consiguió poner de rodillas a los heroicos vietnamitas aun después de haber arrojado más de 15.000 toneladas de bombas.
·         La primera Copa Mundial que fue transmitida por televisión a no menos de ocho países de Europa fue la celebrada en Suiza entre el 16 de junio y el 4 de julio de 1.954. A las 20 horas del 18 de junio las fuerzas del coronel golpista Castillo Armas, consistentes en unos 480 mercenarios entrenados en Estados Unidos cruzaron las fronteras de Guatemala procedentes de Honduras y El Salvador a través de cinco puntos. Con esta dispersión de fuerzas se buscaba dar la impresión de que era un contingente mucho mayor y al mismo tiempo reducir la posibilidad de que toda la tropa entera se encaminara por un único camino desfavorable. Además de estas tropas regulares, diez saboteadores mercenarios entrenados también en los Estados Unidos fueron delante volando  los puentes claves y cortando las líneas de telégrafo. Todas las fuerzas de invasión fueron instruidas para reducir al mínimo los encuentros reales con el ejército guatemalteco por varios motivos, pero sobre todo para evitar la imagen del ejército nacional repeliendo a unos invasores. El desarrollo entero de la invasión fue expresamente diseñado para sembrar el pánico y dar la impresión de ser  insuperable, para atraer la población y a los militares leales al presidente Jacobo Arbenz a su lado antes que derrotarlos. Durante la invasión, la propaganda radiofónica transmitía falsos informes de enormes fuerzas que se unían a la población local en una revolución popular (4). Las fuerzas invasoras fueron rápidamente repelidas a pesar de contar con un importante apoyo aéreo pero se decidió no aplastarlas totalmente por temor a provocar una abierta intervención militar yanqui, como ya había ocurrido en otros países. Pocos días más tarde, ante la presencia de fuerzas de asalto anfibias estadounidenses en Honduras, prestas a invadir, un grupo importante de militares hasta ese momento institucionales se plegó a los golpistas, provocando la renuncia de Arbenz el 27 de junio.

Después de este larguísimo preámbulo confío en haber logrado demostrar sin lugar a dudas que el imperio y sus aliados habrán de perpetrar algunos de sus arteros ataques entre esta fecha y el 15 de julio, mientras se celebra el Mundial de Rusia; el problema consiste en definir anticipadamente cuál o cuáles de los países no afectos a la política de Washington serán las víctimas, siendo los más fuertes candidatos, en orden inverso de la probabilidad de ocurrencia de ser atacado, los siguientes países: Corea del Norte, a pesar de los recientes tratados suscritos, pues está suficientemente demostrado que el imperio no tiene palabra; Irán, ese heroico pueblo hermano que los gringos no han podido doblegar, y cuya cabeza pide a diario el gobierno sionista de Israel; Siria, a pesar del estrepitoso fracaso de EE UU y Francia con el intenso bombardeo del 14 de abril pasado; Venezuela, en la mira del imperio desde la malhadada Orden Ejecutiva de Obama de marzo de 2015 y seriamente amenazada de manera expresa por Trump en agosto de 2017; las provincias autónomas prorusas de Donetsk y Lugansk, ya atacadas durante el campeonato mundial pasado y hasta la misma península de Crimea, aprovechando que las fuerzas de inteligencia y seguridad rusas están actualmente concentradas en la neutralización de eventuales ataques terroristas que puedan ser perpetrados en contra de los extranjeros asistentes al evento; y el heroico pueblo palestino de la Franja de Gaza, bajo cruentos bombardeos aéreos desde hace semanas, al igual que durante el campeonato mundial pasado durante el cual fueron invadidos por el ejército israelí y haciendo caso omiso de la última resolución condenatoria de la Asamblea General de la ONU, de fecha 13 de junio. A continuación y por obvias razones habré de referirme de manera más amplia al caso de Venezuela.

Tal como he mencionado en recientes artículos, uno de los escenarios de la invasión del imperio con mayor probabilidad de ocurrencia es el que hemos denominado “el falso positivo colombiano”, según el cual el gobierno cipayo de Colombia simularía una agresión militar venezolana en la frontera, para intentar justificar una posterior incursión de su aparato militar regular, reforzado con paramilitares y efectivos estadounidenses de los tantos que están acantonados en las no menos de nueve bases militares de la OTAN existentes en su territorio.

Varios son los hechos recientes que han contribuido a aumentar esa ya de por sí elevada factibilidad de ocurrencia, tales hechos son: la negativa de los gobiernos del resto de los países latinoamericanos afectos al imperio a integrarse a una fuerza multinacional invasora, por el elevadísimo costo político interno que tal aventura habría de acarrearles; la admisión de Colombia en la OTAN, que aun teniendo el carácter de socio global le exige participar en las aventuras bélicas de esa terrorista máquina de guerra a nivel planetario (6); el diferimiento de las “Maniobras Aéreas Red Flag”, en las que estaba orgullosísima de participar la fuerza aérea colombiana junto a las supuestas mejores fuerzas aéreas del planeta (7), a causa de la ejecución unos extremadamente sofisticados entrenamientos de la élite de su fuerza aérea en las inmediaciones de la base aérea de Palanquero (Puerto Salgar, Cundinamarca), necesarios para obtener las debidas certificaciones de la OTAN, entrenamientos finalizados el pasado 10 de junio (8); y finalmente, el fervor futbolístico del hermano pueblo colombiano que haría que la invasión pasase inicialmente inadvertida para una buena parte de él, disminuyendo apreciablemente el costo político interno de tan grande atrocidad.

Extremadamente congruentes con nuestra hipótesis son unos gravísimos señalamientos del Presidente Maduro, pronunciados el día de ayer en un acto con las promociones de 1988, 1998 y 2008 de la FANB, que paso a presentar a continuación de manera textual (9): “Se prepara desde el Gobierno colombiano un conjunto de incidentes y provocaciones de carácter militar, desde territorio colombiano y dentro del territorio venezolano, para generar un conflicto armado entre Colombia y Venezuela”; y “El presidente Santos quiere dejar minado el camino de la paz con Venezuela y hacerle el trabajo al Comando Sur y al imperio gringo”. Como quiera que mañana se celebrará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas y que el presidente Santos habrá de entregar la presidencia en los primeros días del mes de agosto, resulta evidente el carácter inminente que ha de tener su proyecto.

Quiero finalizar arengando a nuestra FANB, con las mismas palabras que pronunciase el Presidente Maduro en ese acto: “Se avecinan provocaciones en toda la frontera colombo-venezolana (…) ¡Alerta, suban la guardia! Hay que garantizar el resguardo y la paz en el territorio de Venezuela  para anular cualquier provocación”.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!
celippor@gmail.com
Caracas, junio 16 de 2018