domingo, 15 de julio de 2018


Derrotas y notorios tropiezos del imperio durante la celebración del Mundial de Rusia
Carlos E. Lippo

"A veces torcemos el brazo a otros países para que hagan lo que queremos"
Barak Obama



Escribo estas líneas pocas horas antes del partido que por el campeonato mundial habrán de disputar las selecciones de futbol de Croacia y Francia, por lo que desde ya me atrevo a decir que hemos logrado sobrevivir al Mundial Rusia 2018, junto a un selecto grupo de países amigos: Yemen, Palestina, Corea del Norte, Irán, Siria y las provincias autónomas prorusas de Donetsk y Lugansk (Ucrania), que al igual que nosotros somos objeto de agresiones de todo tipo por parte del imperio por la única razón de insistir terca y dignamente en no aceptar su nefasto tutelaje.

Sin eufemismo alguno digo que hemos logrado sobrevivir porque tal como lo hemos mencionado en artículos anteriores sobre el mismo tema (1) y (2), no son pocos los países que han sido objeto, por parte del imperio y sus aliados, de acciones injerencistas destinadas a apoyar golpes de estado y hasta de  cruentas intervenciones militares, aprovechando la sordina mediática que impone a este tipo de infaustos eventos, el ambiente deportivo prevaleciente a escala planetaria durante todas las versiones anteriores del Campeonato Mundial de Futbol, no siendo la de Rusia una excepción; numerosos golpes de estado e intervenciones militares promovidas y/o ejecutadas por los EE UU desde el mundial de Suiza 1954 (invasión a Guatemala) hasta el anterior mundial de Brasil 2014 (cruentos ataques a Palestina y las provincias autónomas de Donetsk y Lugansk), así lo atestiguan de manera indubitable.

En esta ocasión, no sólo que el imperio no pudo aprovecharse del encubridor apagón mediático de un mes, asociado al Mundial, como había venido siendo su costumbre desde1954, sino que experimentó derrotas militares importantes en Siria y Ucrania; tropiezos de significación en Palestina y Yemen; así como importantes derrotas en el campo de la guerra mediática en Corea del Norte, Irán y Venezuela.

Lo anterior no quiere decir que el imperio haya sido derrotado de manera definitiva en ninguno de estos casos, ni mucho menos que habrá de desistir de seguir atacando a los pueblos y gobiernos de esos países en el corto plazo y en algunos de ellos ni siquiera en el mediano y largo plazo; significa sí, que en ninguno de ellos pudo avanzar e incluso que en algunos de ellos ha iniciado ya el largo camino de una segura y ominosa derrota. A continuación presentaré un breve resumen sobre lo acontecido en el último mes en cada uno de estos escenarios:

1.    Siria
A pesar del estrepitoso fracaso de EE UU y Francia con el intenso bombardeo masivo del 14 de abril pasado, no autorizado por la ONU y magistralmente neutralizado por los sistemas sirios de defensa aérea de fabricación rusa, lo previsible era que la coalición liderada por EE UU intensificase sus ataques aéreos en un esfuerzo por frenar el inexorable avance del ejército de Bashar Al Assad en su exitosa campaña de recuperación del territorio nacional, utilizando para ello la eterna excusa del uso nunca comprobado de armas ilícitas por parte de las fuerzas gubernamentales; tal cosa no ocurrió, a pesar de que tuvieron lugar varios ataques puntuales en diferentes lugares causantes de no pocas víctimas entre la población civil.
Mientras tanto, durante el mes de junio y lo que va de julio las tropas de Al Assad han recuperado la casi totalidad de la provincia sur occidental de Daraa, aproximándose a la porción siria de las Alturas del Golán que se encuentran en posesión de Israel desde la guerra de 1967, área que necesariamente habrán de penetrar con el propósito de neutralizar a los terroristas que buscaron refugio en esa zona con apoyo del sionismo; tal avance preocupa en extremo a las autoridades de Tel Aviv que temen, no sin razón, que si las fuerzas sirias recuperan totalmente el sur de su país, podrían avanzar hasta la frontera con los territorios palestinos ocupados.
La irreversible recuperación del territorio está comenzando a dar paso al necesario proceso de reconstrucción de este hermano país sometido al brutal ataque del imperio desde hace ya más de siete años, proceso que según presidente Al Assad tomará más de una década y demandará una inversión del orden de los 400.000 millones de dólares. El hecho de que expertos sirios hayan comenzado a restaurar las esculturas de Palmira, Patrimonio de la Humanidad, severamente dañadas por los yihadistas sin la ayuda de la UNESCO (3), es una prueba inequívoca de que la reconstrucción ya está en marcha.

2.    Donetsk y Lugansk
El envío a Ucrania de cuatro aviones de reabastecimiento en vuelo KC-135 Stratotanker de la fuerza aérea de los Estados Unidos junto con 150 efectivos para tripularlos, fue considerado como una evidencia cierta de que el gobierno títere de esa exrepública soviética planeaba lanzar ataques aéreos sobre estas provincias autónomas pro rusas, aprovechando que las fuerzas de inteligencia y seguridad rusas habrían de estar concentradas en la neutralización de eventuales ataques terroristas que pudiesen ser perpetrados en contra de los extranjeros asistentes al evento mundialista; ataques  que ya hicieron durante el Mundial pasado, cometiendo graves violaciones de los derechos humanos entre la población civil.
Una ruda advertencia del presidente Putin a Donald Trump, sobre las consecuencias que tales acciones acarrearían sobre Ucrania y los propios EE UU, transmitida por intermedio del general Gerasimov, Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, al Jefe del Estado Mayor Conjunto de los EE UU, general Joseph Dunford, debió impactar a tal grado a Trump, que no sólo ordenó abortar los pretendidos ataques sino que declaró en días recientes y para asombro de muchos que Rusia debería ser readmitida de inmediato en el G7 (4).

3.    Palestina
Como es su costumbre y haciendo caso omiso de la última resolución condenatoria de la Asamblea General de la ONU de fecha 13 de junio, el gobierno sionista de Israel continuó perpetrando unos ataques aéreos puntuales sobre blancos en la Franja de Gaza, justificándolos como respuesta a los ataques misilísticos de Hamas al interior de Israel y últimamente como respuesta a las “cometas incendiarias” lanzadas por el mismo grupo sobre los territorios palestinos ocupados,  creando un gran pánico entre los dirigentes israelíes; así mismo, durante la semana que hoy termina también perpetraron un ataque aéreo sobre una aldea en Cisjordania. No se perpetraron ataques masivos durante el último mes, como sí ocurrió durante el Mundial de 2014 y aunque es claro que el sionismo sigue y seguirá perpetrando este lento genocidio continuado, su dirigencia no ha podido ocultar sus temores a causa de la tenaz resistencia de Hamas, que proyecta comenzar a ejecutar ataques desde aeronaves no tripuladas (drones) sobre el interior de Israel (5), así como por la aproximación del ejército Sirio a las fronteras de los territorios palestinos ocupados en las alturas del Golán; ambos hechos sumamente auspiciosos y alentadores para la causa del pueblo palestino.

4.    Yemen
Según Nazanín Armanian, una politóloga de origen iraní residente en Barcelona de España desde 1983, Yemen es actualmente como Gaza, esto es, una gran prisión en la que millones de desplazados no pueden salir del país, ya que sus puertos y aeropuertos están bajo ocupación extranjera y la frontera que comparte con Arabia Saudita está totalmente amurallada; todo ello por efecto de la guerra genocida que en procura de su territorio, le ha impuesto el imperio desde el año 2015, utilizando como intermediarios a algunas de las más conspicuas potencias de la OTAN, así como a Arabia Saudita y a otras ocho naciones árabes.
De acuerdo a la misma autora la coalición liderada por el imperio ha provocado en Yemen la mayor crisis humanitaria del mundo, ya que: decenas de miles de yemeníes han sido asesinados; 21 millones de personas (80% de la población) están necesitadas de ayuda humanitaria; 15 millones no tienen acceso a la atención médica básica; y 3,2 millones han sido desplazados (6). En suma, todo un auténtico holocausto que ha sido silenciado a nivel planetario debido fundamentalmente al objetivo real de la conflagración que no es otro que ponerle la mano a un territorio dotado de una ubicación geográfica altamente estratégica, con puertos sobre el Mar Rojo y el Golfo de Adén, que separa Asia del Cuerno de África; y debido también al negocio mil millonario en armas que vienen realizando desde el inicio los Estados Unidos, el Reino Unido y Francia.
Rompiendo el bloqueo mediático denunciado por Armanian la televisora satelital yemení Al Masirah, difundió el pasado jueves 12 la auspiciosa noticia del muy exitoso lanzamiento por parte del movimiento de resistencia Ansarolá de un misil de fabricación propia, tipo Zilzal-1, contra la sede de fuerzas de reacción rápida de Arabia Saudí en Najran, moderna ciudad ubicada al sureste de su territorio (7), lo que me da pie para presagiar la posibilidad de un giro favorable a las fuerzas populares en medio de esta terrible guerra.

5.    Corea del Norte
Los “acuerdos” alcanzados en la reunión entre Kim Jong-un y Donald Trump, celebrada en Singapur pocos días antes del inicio del Mundial hacían poco probable una intervención militar del imperio en territorio norcoreano durante el desarrollo de éste, a pesar de su más que comprobada propensión a incumplir sus compromisos, dado que tal reunión se produjo fundamentalmente como consecuencia del altísimo grado de desarrollo del programa nuclear y misilístico de ese país amigo. A fines de la semana pasada el secretario de estado norteamericano Mike Pompeo viajó a Corea para tratar el tema de la “desnuclearización” de la península coreana, aspirando a reunirse con el propio Kim Jong-un, quien no lo atendió por estar de visita en unos sembradíos de papas (8); a la salida de la reunión con funcionarios de muy alto nivel, Pompeo la calificó como muy positiva, cuando resulta meridianamente claro que la ausencia de su máximo líder revela bien a las claras que Corea del Norte está muy lejos de cometer la locura de desarmarse totalmente de manera unilateral, como infaustamente lo hiciese en su momento el Coronel Gadafi, puesto que el imperio sólo respeta a los países con capacidad nuclear y sistemas de armas de alcance estratégico. Se trató entonces a mi juicio de una importante victoria coreana en el terreno de la guerra mediática.

6.    Irán
Irán es uno de los seis países señalados como “objetivos prioritarios” del imperio en un  memorándum oficial de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos (NSA) en el año 2007, siendo China, Corea del Norte, Irak, Rusia y Venezuela, los otros cinco países. Sin embargo, es oportuno señalar que mucho antes de esa misma fecha el gobierno sionista de Israel no deja de “pedirle su cabeza” diariamente al imperio, por considerarlo una especie de conciencia colectiva en el medio oriente; siendo así que la intervención militar del imperio en el país persa es algo que está permanentemente planteado.
Es un hecho comprobado que el imperio no ha dejado de imponer sanciones económicas a este pacífico país desde que Donald Trump anunciase el 8 de mayo su decisión de retirarse del acuerdo nuclear firmado entre Irán y los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China, junto con Alemania, que sigue mantenido por todos los demás. La más reciente de estas sanciones ha sido una “prohibición” de venta del petróleo iraní, que siendo rechazada inmediatamente por su gobierno, provocó la semana pasada un anuncio del alto mando de la Guardia Revolucionaria expresando su disposición de bloquear entonces el estrecho de Ormutz, para evitar el paso de los hidrocarburos procedentes de los demás países del Golfo (9). El elocuente silencio de Trump sobre el tema a partir de ese momento es una señal inequívoca de que el Irán le ha propinado una importante derrota en el plano mediático.

7.    Venezuela
La transición de gobierno que actualmente vive el vecino país de Colombia, único socio seguro del imperio en su intervención militar a Venezuela, la hacía a mi juicio muy poco probable durante la celebración del Mundial, y esto a pesar de la terrible neurosis de Trump en contra nuestra, plenamente demostrada en nuestro artículo de la semana pasada (10). Pero como el imperio no puede pasar mucho tiempo sin agredirnos en el marco de esta guerra de naturaleza múltiple, ese policía devenido en canciller que no es otro que Mike Pompeo, se apresuró a aprovechar el 5 de julio, día conmemorativo de nuestra independencia del imperio español, para señalar a través de un comunicado oficial de su embajada en Venezuela (11), que EEUU trabaja con sus socios regionales e internacionales para ayudar a alcanzar el futuro de paz, democracia y prosperidad que “nosotros nos merecemos”.
El amplio rechazo internacional a tan injerencista declaración; la admisión ese mismo día de que la opción militar sigue planteada para Venezuela, expresada por un vocero del Consejo de Seguridad Nacional (CSA), que es el máximo órgano encargado de centralizar la política exterior, militar y de inteligencia de Washington (10); y la excelente acogida que tuvo en el seno del Consejo de DDHH de la ONU la denuncia que sobre este particular hiciese nuestro embajador Jorge Valero el pasado día 8, son señales inequívocas de que al menos en estos momentos estamos ganando la guerra mediática.  
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

Caracas, julio 15 de 2018, a las 07.00

viernes, 6 de julio de 2018


La muy peligrosa neurosis de Trump con Venezuela
Carlos E. Lippo

"Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar si es necesario".
Donald Trump, agosto 11 de 2017





Un despacho de la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP), fechado en Bogotá, Colombia, este miércoles 04 de julio, profusamente replicado bajo los más sugerentes titulares por otras agencias noticiosas y por una gran cantidad de medios con diferentes líneas editoriales, da pie para argumentar de entrada que siempre hemos estado en lo cierto cuando hemos sostenido en numerosos artículos anteriores que ese inefable personaje que se cree a pie juntillas que es en realidad el máximo jefe del imperio, de nombre Donald Trump, ha estado resuelto a intervenir militarmente en Venezuela desde el mismo momento de su ascenso a la presidencia de los Estados Unidos.

El despacho en cuestión, firmado por Joshua Goodman, un viejo enemigo de la Revolución Bolivariana desde sus tiempos de director de la AP en Caracas, y elaborado según “El Nuevo Herald” con la colaboración de Jill Colvin, reportera de la agencia en la “Casa Blanca”, está basado fundamentalmente a decir de los autores, en las confidencias de un alto funcionario de gobierno que habló bajo condición de anonimato por lo delicado del asunto.

Sin más preámbulos pasaré a señalar los hechos inéditos reseñados en el despacho, según la versión del “Nuevo Herald” (1), por ser este pasquín, que es un reconocido enemigo de la Revolución Bolivariana, el único de los que leído que hace mención expresa de sus autores. He aquí los hechos:

  • Durante una reunión con sus principales asesores en política exterior, convocada para tratar sobre  las sanciones ya tomadas en contra de Venezuela así como las acciones por tomar, celebrada en la “Oficina Oval” en fecha 10 de agosto de 2017, según se deduce del texto, Trump hizo de improviso la siguiente pregunta: ¿por qué Estados Unidos no puede invadir el país sudamericano? Los atónitos asesores entre los cuales se encontraban Rex Tillerson y el general H.R. Mc Master, a la sazón secretario de estado y asesor de seguridad nacional respectivamente, argumentaron a su turno sobre las consecuencias negativas de una invasión, que le costaría a Washington el apoyo de los gobiernos latinoamericanos, ganado con gran esfuerzo, sólo para sancionar al presidente Nicolás Maduro “por llevar a Venezuela por la senda de la dictadura”. Se dijo también que pretendiendo fundamentar su pregunta, Trump citó los casos de Granada y Panamá, en la década de los ochenta del siglo pasado, como ejemplos de invasiones exitosas en la región.

  • Poco después, habló del mismo asunto con el presidente colombiano Juan Manuel Santos, según dijo el mismo alto funcionario estadounidense, quien además agregó que tal hecho fue confirmado por dos altos funcionarios diplomáticos colombianos, que también hablaron bajo la condición de anonimato para evitar contrariar a Trump.

  • En septiembre del mismo año, en ocasión de la Asamblea General de la ONU, según dijeron las mismas tres fuentes anónimas antes mencionadas, Trump volvió más extensamente sobre el tema en una cena privada con Santos y otros tres presidentes latinoamericanos aliados, presumiblemente Temer, Varela y la vicepresidenta Gabriela Michetti, en representación de Macri, además de otros altos funcionarios y diplomáticos de otros países de la región. El caso es que Trump específicamente preguntó a cada uno si estaba seguro de que no quería una solución militar, recibiendo como clara respuesta, que sí, que estaban seguros de no querer la intervención militar.

En relación al primero de estos hechos debo decir que el mismo pone claramente en evidencia lo muy poco que tomaba en cuenta Trump a sus anteriores asesores en materia de política exterior, al menos en lo atinente al caso de las relaciones con Venezuela, no sólo por la naturaleza contradictoria de los hechos subsiguientes, sino por algunas decisiones que sobre el mismo tema tomase posteriormente, tales como:

·         Unas muy infelices declaraciones ofrecidas al día siguiente, 11 de agosto de 2017, en presencia de sus principales asesores en política exterior (Tillerson, Mc Master y su embajadora ante la ONU, Nikki Haley), según las cuales, a juicio suyo, “La gente (en Venezuela) está sufriendo y muriendo”, y  que para intentar solucionar tal crisis “…  tenemos muchas opciones, incluyendo  una posible opción militar, en caso de ser necesario” (2).

  • La inclusión del mismo tema de la “solución militar” en la agenda de la primera gira latinoamericana del vicepresidente Pence, que iniciándose en Colombia el día 13, lo llevaría a Argentina, Chile y Panamá.

  • La destitución, algún tiempo después, del secretario Tillerson y el asesor Mc Master, funcionarios que aunque no se oponían frontalmente a la intervención militar, si le plantearon el impacto adverso que tal decisión habría de comportar.

Al segundo de los hechos debieron responder unas declaraciones ofrecidas por el presidente Santos en ocasión de la primera visita de Mike Pence a la región, el 13 de agosto de 2017, según las cuales: "… la posibilidad de una intervención militar en Venezuela no debe ser contemplada (...) ni Colombia ni América Latina podrían estar de acuerdo" (3).

Resulta evidente que otras declaraciones de Santos, ofrecidas en Washington tras reunirse con Trump, junto con Temer, Varela y Gabriela Michetti, a un grupo de periodistas colombianos el día 18 de septiembre de 2017, en las cuales señalaba que: “Reiteramos al presidente Trump, se lo reiteré yo y los demás países también, que cualquier intervención militar no tendría ningún tipo de apoyo de América Latina” (4), responden cabalmente al tercero de los hechos señalados en el despacho de AP.

Aceptando la verosimilitud de los hechos señalados en el fulano despacho a partir del razonamiento antes esbozado, no deja de sorprenderme el que un periodista de la ralea de Joshua Goodman, magistralmente descrito en una nota del portal venezolano www.misionverdad.com (5), enemigo probado de la Revolución Bolivariana, sea quien lo haya elaborado. Admitiendo reconocer que ignoro cuáles han sido sus reales motivaciones al mostrar a su propio presidente como un hombre obsesionado con Venezuela y su revolución, empeñado en provocar un conflicto de tales proporciones aun en contra de las recomendaciones de sus más lúcidos asesores, no me queda más que pensar que el periodista intenta por esta vía levantar el ánimo de la alicaída y casi auto extinta contrarrevolución venezolana, cuya dirigencia toda lleva años clamando por esta intervención, bajo la absurda creencia de que los invasores gringos no sólo es que no les harían daño alguno, sino que les entregarían el poder después de su macabra labor de destrucción y muerte; en apoyo de esta hipótesis he de señalar que Goodman, desliza sibilinamente en su artículo el siguiente señalamiento falaz: “… pero en el asediado movimiento opositor venezolano, la hostilidad hacia la idea de una intervención militar ha empezado a ceder…”, cuando alguien como él, que la conoce a fondo, tiene por fuerza que estar enterado de que su dirigencia no sólo es que apoya la invasión sino que no se cansa de implorarla, de la manera más directa y rastrera, en todos los escenarios en la que es recibida.

Aunque Trump ha desistido hasta los momentos de ordenar lo que él personalmente debe considerar más apropiado para “resolver el problema Venezuela”, que no es otra cosa que ejecutar una intervención militar, evidentemente ha actuado así sólo porque su alto mando militar no estaría dispuesto a asumirla en solitario y porque ninguno de los gobiernos de los países de la región, ni aun los agrupados en el “Cartel de Lima”, ha aceptado integrarse a una fuerza militar conjunta.

Sin embargo, persistiendo en la idea de lograr la invasión no han sido pocas las medidas que en esa dirección ha ido tomando desde el mes siguiente al que formulase a sus asesores la malhadada pregunta a la que nos refiriésemos al comienzo de este artículo, plenamente demostrativas todas ellas de que su obsesión con Venezuela ya se ha hecho crónica, pasando a convertirse en una auténtica neurosis. Entre las medidas tomadas por Trump en contra nuestra durante los últimos meses merecen ser destacadas las siguientes:

·         La suscripción de tres Órdenes Ejecutivas contentivas de severas sanciones de carácter económico-financiero, destinadas a restringir en grado extremo el acceso de nuestro gobierno a las divisas requeridas para pagar las necesarias importaciones de alimentos, medicinas e insumos industriales, por lo que se han constituido en un auténtico bloqueo financiero de nuestro país, con las funestas consecuencias para nuestra población que una medida de esta naturaleza comporta.
·         El envío a varios países de la región del secretario de estado Tillerson y el vicepresidente Pence, en febrero de 2018,  con el propósito de convencer a sus gobiernos de integrarse a la pretendida fuerza militar multiestatal invasora, así como el envío del almirante Tidd, jefe del Comando Sur, en funciones de coordinación militar.

·         El intento de expulsar a Venezuela de la OEA, como paso previo a la invasión, tanto en la VIII Cumbre de las Américas (Lima, Perú) como en la 48° Asamblea General (Washington), intentos que resultaron frustrados debido al valiente comportamiento de nuestros aliados en el ALBA-TCP y Petrocaribe.

·         El nombramiento de Mike Pompeo, exdirector de la CIA, y principal promotor de las sanciones en contra de Venezuela (6), como sustituto de Tillerson en el departamento de estado, así como el del impresentable John Bolton, como asesor de seguridad nacional, en reemplazo del general Mc Master, siendo Bolton un “halcón republicano” de amplia trayectoria injerencista, que tuvo que abandonar la ONU por no ser ratificado por el congreso a causa de su extenso prontuario criminal, cuya opinión en contra de Venezuela, que él mismo se ha encargado petulantemente de divulgar (7), lo retrata como otro que está obsesionado con nosotros.

Pero si alguien aún pusiese en duda le existencia de esa neurosis de Trump en contra de este pequeño pero valeroso y digno país, que lo lleva compulsivamente a seguir insistiendo en hacerle objeto de una intervención militar, debería tomar en consideración las declaraciones emitidas el día de ayer por un vocero del Consejo de Seguridad Nacional (CSA), que es el máximo órgano encargado de centralizar la política exterior, militar y de inteligencia de Washington, en patética respuesta a la nota de AP cuyo análisis ha sido el objetivo central de este artículo. La nota del CSA reconoce que la invasión militar de Venezuela sigue sobre la mesa como una opción (8), tal como lo exige Trump en medio de su neurosis, aunque señala de manera vergonzante, que ellos no planificaron ninguna invasión a Venezuela en el 2017 (¿!).

Ya para finalizar, considero oportuno señalar el amplio respaldo brindado por nuestra aliada Rusia en esta compleja coyuntura, reflejado en unas declaraciones altamente auspiciosas del  director del departamento latinoamericano del ministerio ruso de exteriores, Alexandr Schetinin, fechadas el mismo día de ayer (9), en las cuales en obvia referencia al hecho de la planificación de la invasión señalado en la nota de AP, se señala textualmente: "Lo consideramos absolutamente inadmisible, en primer lugar, porque nos oponemos por convicción a la política de sanciones, limitaciones y restricciones respecto a un país soberano", y porque "Estamos profundamente convencidos de que la tarea de la comunidad internacional consiste en ayudar a los venezolanos interesados en el desarrollo constructivo y dinámico del país, a sentarse a la mesa de negociaciones en el marco del diálogo nacional al que llama el Gobierno".
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
Caracas, julio 06 de 2.018

sábado, 30 de junio de 2018


¿Qué han venido a hacer los “Cascos Blancos” de Argentina a nuestra frontera con Colombia?
Carlos E. Lippo

"¿Qué cosa esperamos que Estados Unidos haga contra Venezuela, si ya lo han intentado todo?
A Estados Unidos solo le resta la intervención militar".
Stella Calloni





Desde mucho antes de marzo del año 2015 cuando en una audiencia celebrada en el senado estadounidense (1) el anterior jefe del Comando Sur, John Kelly, profiriese una serie de profecías autocumplidas sobre que Venezuela estaba “cerca del colapso y de implosionar”, debido a su “triste” situación económica, así como aquella de que si llegara a presentarse una “crisis humanitaria (...) podríamos reaccionar ante eso…” se entiende que interviniendo con las tropas bajo su mando, el imperio no ha dejado de accionar para generar un desabastecimiento inducido, fundamentalmente de alimentos, medicinas y artículos de higiene y aseo personal, con el propósito de precipitar una situación de crisis humanitaria que pudiese servirle de base para justificar la intervención militar. Siendo el caso de que en el desarrollo de este funesto accionar el imperio no sólo ha actuado de manera directa, imponiéndonos sanciones económicas y financieras que han terminado por generar un auténtico bloqueo financiero del país, sino que también ha hecho uso de sus marionetas de la oposición local, así como de sus gobiernos cipayos a todo lo largo y ancho del planeta.

En efecto, ya desde finales del 2012 y comienzos de 2013 hicieron desaparecer de los anaqueles dos productos como el café y el papel higiénico que si bien no pueden ser catalogados como de primera necesidad, es un hecho objetivo que su carencia siempre genera una gran irritación en el seno de la población, más aun cuando ésta cuenta con el poder adquisitivo necesario para adquirirlos.

Sin embargo este desabastecimiento inducido y selectivo de bienes de consumo masivo comenzó a verse exponencialmente incrementado a partir del año 2013,  a causa del contrabando de extracción hacia Colombia, fenómeno ampliamente descrito por nosotros en artículos anteriores (2), (3), (4) y (5), y que según un señalamiento del Presidente Maduro se elevase en el 2014 hasta totalizar un 40% de los productos básicos con precios subsidiados que se entregaban a nuestras cadenas de distribución, hecho impúdicamente reconocido en su momento por la Canciller María Ángela Holguín cuando señalaba sin rubor alguno que: "efectivamente el desabastecimiento en Venezuela tiene mucho que ver con el contrabando que está pasando a Colombia" (6).

Que a pesar de todo su esfuerzo y empeño el imperio y sus aliados no han podido generar esta pretendida crisis humanitaria es algo que queda plenamente demostrado por el reiterado testimonio de funcionarios de diferentes instituciones multilaterales que han estado de visita en el país con el propósito de evaluar su situación, tales como Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la  Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), quien a finales de 2016 señalaba: “Venezuela no atraviesa una crisis humanitaria, sino que trabaja para superar las dificultades políticas y económicas por la que atraviesa” (7), y más recientemente por los de: el experto independiente de la ONU sobre la “Promoción de Un Orden Internacional Democrático y Equitativo”, Alfred de Zayas, quien concluyó y declaró tras su visita a Venezuela, que tuvo lugar a finales de 2017, que nuestro país no sufre una crisis humanitaria (8); y la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne, quien aseguró durante su visita realizada a mitad del mes en curso, que el gobierno “está trabajando en el sentido correcto en materia de salud”, al mismo tiempo que suscribió acuerdos con el gobierno revolucionario para garantizar a nuestro país el suministro oportuno y confiable de medicamentos (9).

Sería un completo absurdo desconocer que después de más de cinco años de guerra económica, bloqueo financiero y un incontrolable contrabando de extracción, no estuviésemos padeciendo un importante nivel de desabastecimiento y escasez, causante de un natural ambiente de zozobra; ocurre sin embargo que considero, al igual que los expertos internacionales antes citados, que afortunadamente no estamos confrontando la situación de “crisis humanitaria” que tanto han anunciado el imperio y sus corifeos, en medio de una gran frustración y desespero.

Uno de los más patéticos de estos corifeos ha venido siendo el moribundo gobierno de Juan Manuel Santos, quien para intentar promover el cumplimiento de la profecía autocumplida que viene a ser para él una suerte de “sueño húmedo”, ha sido capaz de ordenar dos bárbaras acciones en nuestra contra, al mismo tiempo que hipócritamente dice dolerse de “nuestra situación”; estas acciones son: la retención por varios meses de más de 400 toneladas de alimentos con destino a nuestros Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), en el puerto de Cartagena, con la absurda excusa de que no eran aptos para el consumo humano (10); y el bloqueo de la venta al estado venezolano de medicamentos contra la malaria y el paludismo, en momentos en los cuales se trataba de enfrentar un brote de estas enfermedades en la región sur del país (11).
Entrando ya en materia sobre el tema central de estas notas es necesario señalar que la más reciente de las acciones de descrédito perpetradas por este digno heredero del traidor Santander ha sido el solicitar la presencia de los “Cascos Blancos” de Argentina en las ciudades fronterizas de Cúcuta (departamento Norte de Santander) y Maicao (departamento de La Guajira), con el propósito declarado de atender las necesidades de salud de una supuesta “avalancha” de venezolanos que ha cruzado la frontera huyendo de nuestra “crisis humanitaria” (12).

El argumento esgrimido por el gobierno colombiano para justificar la solicitud de este órgano del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina encargado de diseñar y ejecutar su asistencia humanitaria internacional, con importante experiencia en misiones humanitarias en diferentes regiones del planeta, ha sido que en los últimos 15 meses unos 819.000 venezolanos han ingresado a ese país y que de ellos algo más de 442.000 estarían en situación migratoria irregular.

Aunque la cifra en cuestión me parece un tanto elevada, confieso no tener base alguna para aceptarla o negarla, lo que es a mi juicio harto lamentable es que a este tipo de “asistencia de guerra” se pueda reducir la debida reciprocidad del narcoparamilitar gobierno colombiano para con un gobierno que le atiende desde hace ya bastante tiempo a no menos de 6 millones de nacionales desplazados por sus precarias condiciones de vida, haciéndolo al mismo nivel y en las mismas condiciones con las que atiende nuestros nacionales. A quien pueda parecerle exagerada esta cifra de colombianos residentes en el país le recomendaría tomar debida nota del extracto de unas recientes declaraciones de este terrible y gratuito enemigo de la revolución bolivariana que es el expresidente colombiano Andrés Pastrana, que paso a presentar a continuación: “En Venezuela hay de 4 a 5 millones de colombianos. Si solamente se desplazan esos colombianos de nuevo a nuestro país, ya tenemos una tragedia como la que estamos viviendo” (13).

La misión médica argentina que llegó a sus sitios de trabajo el pasado sábado 23 y permanecerá en ellos hasta diciembre próximo ya ha comenzado a desarrollar su agenda visible, que al parecer incluye además de las tareas de asistencia médica el ofrecer declaraciones a los medios de divulgación de noticias que contribuyan a seguir posicionando la matriz de la supuesta “crisis humanitaria” en Venezuela,
según puede apreciarse de las siguientes declaraciones ofrecidas a Reuters por un cardiólogo bonaerense que dijo estar en su primera misión internacional: “Es angustiante, los chicos llegan con muy bajo peso y las mujeres sin cobertura adecuada para sus embarazos, nos preocupa la hidratación y aportes nutricionales para los niños” (14), que es algo que evidentemente también podría decir, sin que fuera noticia digna de ser replicada internacionalmente, tras la visita a cualquiera de los barrios marginales de la que suponemos sea su amada Argentina o de cualquiera de los países del “Cartel de Lima” y de los mismísimos Estados Unidos. Lo realmente preocupante del despliegue de esta misión médica es el contenido de su agenda oculta y a tratar de desvelarla dedicaremos los párrafos siguientes.

Debo comenzar diciendo que genera mucha suspicacia el hecho de que una misión médica altamente especializada, capacitada para atender las lesiones físicas y emocionales de naturaleza traumática, asociadas a intensos desastres naturales, tales como los terremotos de la India (2001), Irán (2003), Haití (2010) y Japón (2011), así como el huracán Katrina en EE UU, sea solicitada para atender este tipo de hipotética situación, caracterizada por la ausencia de lesiones traumáticas y por la presencia de muchas patologías asociadas a la marginalidad, algo que harían por primera vez según lo declararon a Reuters en la misma ocasión descrita en el párrafo anterior.

Pero esta suspicacia tiene por fuerza que aumentar si se toma en consideración que la Argentina de Macri, sometida cada vez más al tutelaje militar del imperio y experimentando en los actuales momentos una importante escalada armamentista, se está mostrando cada vez más dispuesta a ser protagonista de primer orden en la intervención militar conjunta de Venezuela que lleva tiempo tratando de articular el vicepresidente gringo Mike Pence, con sus reiteradas visitas a los países cipayos de la región, la última de ellas en pleno desarrollo cuando planifico escribir estas líneas.

Que la Argentina de Macri está inmersa en una intensa carrera armamentista, absurdamente justificada por sus más altas autoridades en materia de defensa por la necesidad de combatir las actividades de narcotráfico y de terrorismo en un país que no ha sido ni es un gran productor de narcóticos ilícitos, ni territorio de trasiego de drogas y en el cual tampoco funcionan organizaciones calificadas como terroristas, es algo que queda demostrado por los siguientes hechos:

  • La anunciada creación por parte del ministro de defensa, Oscar Aguad, de una fuerza militar de despliegue rápido (15), la cual estaría formada por elementos de las tres ramas de las fuerzas armadas (tierra, mar y aire), conformándose como un aparato muy bien pertrechado, que será dotado con helicópteros, transportes terrestres, aviones y barcos y habrá de tener una organización similar a la del Comando Sur del ejército estadounidense.
  • La circunstancia de que desde que Mauricio Macri asumió la investidura presidencial, la compra de armas a Estados Unidos y a otros miembros de la OTAN y aliados como Israel, se ha transformado en moneda corriente, siendo una muestra de ello el que en marzo del año pasado se filtrara un listado de armamento solicitado por la embajada argentina en EE.UU., que contemplaba,  la compra de más de 60 helicópteros y 182 tanquetas tipo Stryker, utilizadas por el ejército norteamericano y el israelí; 12 aviones de caza F-16 Fighting Falcon; y 24 aviones de caza Texan T6, empleados para el entrenamiento de pilotos (16).
  • La creciente compra de material bélico  que no sólo es que se ha mantenido al mismo ritmo a lo largo del primer semestre de este año, sino que se prevé que habrá de incrementarse a partir del hecho de que el presupuesto para gasto militar en 2018 subió un 14 %, un aumento bastante considerable que supera ampliamente el porcentaje promedio de la región (16).

Es en el marco de estas consideraciones y dado que su permanencia en las zonas fronterizas habrá de prolongarse por seis meses, que no resulta utópico pensar que el equipo médico argentino esté asociado a la intervención militar multiestatal de Venezuela, en la cual según opinión de las insignes compañeras de origen argentino Stella Calloni, periodista y analista geopolítica, y Adriana Rossi, directora del “Observatorio Geopolítico de los Conflictos”, la Argentina de Macri ha decidido colocarse en la primera línea de ataque junto a las fuerzas armadas del imperio, así como las de Colombia, Perú, Panamá y Brasil, países cuyos gobiernos parecen haber olvidado, de forma muy conveniente a sus intereses crematísticos, que después de nosotros vendrán ellos puesto que el imperio está decidido a consolidar su “patio trasero”.

A juicio mío, resulta evidente que el momento más auspicioso para la ejecución de esta intervención es el venidero mes de septiembre, durante la celebración en Cartagena, Colombia, de las maniobras aeronavales conjuntas UNITAS LIX, a partir de las cuales podría conformarse un dispositivo invasor de la misma naturaleza que el proyectado para invadir a Venezuela en 1963, aprovechando la celebración en Colombia de las “Maniobras Navales UNITAS IV” (17).
¡Alerta máxima, que guerra avisada también mata soldados!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

Caracas, junio 30 de 2.018