sábado, 23 de junio de 2018

El estrepitoso fracaso del imperio en el Consejo de DDHH de la ONU
Carlos E. Lippo

“La Comisión de Derechos Humanos de la ONU fue un organismo que fue debilitado deliberadamente por parte de las grandes potencias,
que lo debilitaron a través del doble rasero y del doble estándar de conducta”.
Fermín Toro Rodríguez, ex embajador de Venezuela en la ONU




El Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un organismo intergubernamental creado por resolución de la Asamblea General en marzo de 2006, teniendo como objetivos declarados: fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos y hacer frente a situaciones de violaciones de los derechos humanos a nivel mundial; sesiona en la sede de la ONU en Ginebra durante tres períodos anuales, teniendo un carácter casi permanente puesto que además puede reunirse en cualquier momento por decisión de la mayoría de sus miembros. Está conformado por 47 de los países miembros de la ONU, que son electos por votación secreta de los miembros de la Asamblea General por períodos de tres años, pudiendo ser reelectos hasta por dos periodos consecutivos.
El Consejo, que sustituye a la anterior y muy desprestigiada Comisión de DDHH, ha sido creado a proposición de los Estados Unidos y de las potencias de la Unión Europea, se enmarca en el proyecto de la pretendida reforma de democratización de la ONU y a juicio de Fermín Toro Rodríguez, nuestro embajador en los días de su creación, mantiene entre su normativa una serie de principios y reglas que son peligrosos, perjudiciales y nocivos para los estados débiles del sur del planeta (1); siendo además el caso que presentando un falso carácter de amplitud según el cual admite las denuncias de violaciones de derechos humanos no sólo de todos los estados miembros sino de algunas ONG acreditadas ante él, pretende erigirse en una especie de tribunal global ad hoc en materia de derechos humanos, con capacidad de sancionar a cualquier estado y hasta de ordenar su intervención con el pretexto de que se trata de un estado violador de los derechos humanos.

Que el Consejo de Derechos Humanos ha sido creado con la intención de convertirlo en un instrumento más de dominación del imperio y sus aliados en contra de países más débiles que no les sean afectos es algo que ya se anunciaba desde su inicio, por el carácter decididamente mafioso y truculento de la votación que le dio origen, en el desarrollo de la cual y para presionar el voto favorable de los demás miembros, los EE UU que eran los principales proponentes de su creación, optaron por votar en contra del proyecto de resolución junto a Israel, Islas Marshall y Palau, sus eternos aliados en los casos de sus más deleznables posturas en ese organismo multinacional; 170 países votaron a favor; y 3 países: Venezuela, Irán y Bielorusia nos abstuvimos; siendo el caso, según dijo nuestro embajador, que no votamos en contra simplemente por no figurar como “comparsa” de los Estados Unidos.

La intención de convertirlo en un instrumento al servicio del imperio y las grandes potencias queda demostrada además por el hecho de que habiéndosele dado una mucha mayor jerarquía que la que tenía la Comisión, que dependía del Consejo Económico y Social (ECOSOC), no sólo es que no se le hizo depender de la Asamblea Nacional, lo que hubiese representado una importante reforma de carácter democrático, sino que se aumentó su dependencia de la Oficina del Alto Comisionado para los DDHH, quien siendo en la práctica el segundo funcionario más importante de la organización, casi un subsecretario general, obviamente tiene que contar con la anuencia y el apoyo del imperio y sus potencias aliadas.

Quien tenga dudas sobre este papel protagónico asignado por el imperio al Consejo para la promoción de la  intervención militar de aquellos países que no le son afectos, debe recordar que la invasión de Libia por parte de la OTAN en marzo de 2011, que fue justificada por medio de una interpretación fraudulenta de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad, la cual no determinaba una amenaza para la paz, quebrantamiento de la paz o acto de agresión por parte de Libia, sino que sólo señalaba una preocupación por la presunta violación de derechos humanos, fue emitida sólo después de que ese hermano país fuese expulsado del Consejo de DDHH por la Asamblea General con base en un informe totalmente sesgado elaborado por dicho organismo bajo la coordinación de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navi Pillay, quien dirigió el debate, y que señalaba falsamente, entre otras muchas atrocidades, que el Coronel Gadafi había incurrido en delitos de lesa humanidad al ordenar  el bombardeo aéreo de los “rebeldes” de Benghazi.

Por otra parte, la falsa democratización en el tratamiento del tema de los derechos humanos por parte del Consejo queda evidenciada por el hecho de que las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que logran ser acreditadas ante el organismo son aquellas que tienen estrechas vinculaciones y/o una gran dependencia política y financiera del imperio; tal es el caso de: “UN Watch” (2), una organización no gubernamental con sede en Ginebra cuyo mandato es supervisar la actuación de las Naciones Unidas según el criterio de su propia “Carta”, fundada en 1993 bajo la presidencia de Morris B. Abram, antiguo embajador de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, que además participa de forma activa en la ONU en calidad de ONG reconocida como entidad de carácter consultivo especial ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC) y como ONG asociada con el Departamento de Información Pública de la ONU (DIP); así como el de la ONG venezolana de nombre “Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos” (PROVEA), reconocida opositora de nuestros gobiernos revolucionarios, que según denuncia del Presidente Maduro y de muchos investigadores y analistas, recibe financiamiento de la NED (National Endowment por Democracy) y de la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional), así como de Rights & Democracy, fundada por el parlamento canadiense, según el investigador Yves Engler (3). Siendo además público, notorio y comunicacional pues aparece en su propia página web, que es financiada y asesorada por entidades tales como: la embajada británica, la Fundación Ford, la Fundación Open Society, de George Soros, la Unión Europea (UE) y la Fundación Merck, una farmacéutica de procedencia alemana con gran presencia en el mercado venezolano, que siendo de las que ha recibido mayor cantidad de divisas preferenciales por parte del gobierno revolucionario ha generado el mayor desabastecimiento inducido en rubros tan importantes como anticonceptivos y antibióticos.

Tal como había previsto nuestra cancillería que podría ocurrir al momento de su creación y a pesar de ser miembros actual del Consejo de DDHH desde el año 2012, al igual que lo era Libia hasta su expulsión a comienzos de marzo de 2011, hemos sido objeto de un fuerte asedio en dicho organismo desde el 2014, siempre bajo la dirección del actual Alto Comisionado para los DDHH, el príncipe jordano Zeid Ra'ad Al Hussein, un hombre de la más plena confianza del imperio que llegó al altísimo cargo que ocupa con el apoyo de algunas ONG´s financiadas por la CIA y el Departamento de Estado a través de la USAID, como “Amnistía Internacional” y “Human Rights Watch”, después de haberle prestado importantes servicios como jefe diplomático de la UNOPROFOR (Fuerza de Protección de las Naciones Unidas), entidad que fungió de agencia militar aliada a la OTAN durante la guerra de Yugoslavia, para la supuesta "asistencia humanitaria", el "socorro de víctimas" y la creación de "zonas de seguridad" en aeropuertos y regiones fronterizas de lo que hoy conocemos como Croacia y Bosnia-Herzegovina (4).

Siendo el caso que este extremadamente linajudo “perro fiel del imperio”, a pesar de que nuestro país ha aprobado con honores tres “Exámenes Periódicos Universales” consecutivos y ha contado con un apoyo mayoritario para neutralizar cuanta maniobra en su contra ha urdido en el seno del Consejo de DDHH, ha sido autor y/o patrocinador principal, entre otros, de los siguientes medios de ataque en contra nuestra:

  • Innumerables declaraciones públicas en defensa de los terroristas opositores cuyas acciones generaron casi medio centenar de víctimas mortales, entre febrero y mayo de 2014, en especial del agente de la CIA Leopoldo López, autor intelectual de los hechos, desde que tomase posesión de su cargo a finales de ese mismo año.   

  • Un informe sobre el "deterioro de los derechos humanos en Venezuela", que habiendo sido emitido en el 2015, ha servido de matriz de opinión para los medios y laboratorios de propaganda  locales para intentar criminalizar al estado venezolano (4).

  • Un informe emitido en el 2017 que da cuenta de “terribles violaciones” de los derechos humanos supuestamente ejecutadas por nuestro gobierno en contra de aquellos “pacíficos” manifestantes opositores que de abril a agosto del mismo año, llegaron al extremo de quemar vivos a no menos de 23 (5) personas por la única razón de que presumían que eran chavistas a causa de su fenotipo. Informe que sirvió de base para que la ONG “UN Watch”, mencionada en un párrafo anterior, solicitase infructuosamente la expulsión de nuestro país del Consejo de DDHH, ante la Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2017 (6).

  • Un extensísimo apartado en su informe anual sobre la situación de los derechos humanos en el mundo, presentado ante el Consejo de DDHH en marzo del presente año, en el cual además de reiterar ampliamente las acusaciones en perjuicio de Venezuela, llega al extremo de oponerse a la celebración de las elecciones presidenciales convocadas para el 20 de mayo (7); tocando un tema de la exclusiva incumbencia de los venezolanos.

  • Una solicitud para la creación de una comisión especial de la ONU para investigar las “violaciones” de los derechos humanos en Venezuela, formulada el pasado lunes 18, durante la sesión inaugural del Consejo de DDHH (8).

  • Un informe fechado hace dos días en el cual se sugiere una intervención de la Corte Penal Internacional (CPI) para juzgar las “violaciones” de los derechos humanos en Venezuela (9); informe que en opinión de Alfred de Zayas, experto independiente al servicio de la ONU, “carece de objetividad, ya que para su elaboración era fundamental escuchar a todas las partes involucradas” (10).

En suma, una verdadera obsesión fatal la de este funcionario, altísimo cipayo del imperio, que no parece haber encontrado ningún otro estado violador de los derechos humanos en todo el planeta, que no sea el estado venezolano.

He dicho y tengo la plena convicción de que el imperio ha sufrido durante la semana en curso un estrepitoso fracaso en el seno del Consejo de Derechos Humanos de la ONU por las siguientes razones:

·         A pesar de todo su pedigrí, su formación académica y su experiencia en intervenciones militares de países no afectos al imperio y a pesar de todo el empeño que ha puesto en ello, Zeid Ra'ad Al Hussein, no ha podido lograr nuestra expulsión del Consejo de DDHH, como si lo logró su antecesora, Navi Pillay, con Libia en el 2011, en los días previos a la invasión de la OTAN. No lo ha logrado aún y es altamente probable que no lo logre, habida cuenta de que según sus propias palabras sólo permanecerá en el cargo hasta mediados del presente año (11).

·         Este 18 de junio Zeid Ra´ad Al Hussein, en el marco de un discurso en la 38ª sesión del Consejo de Derechos Humanos, el mismo discurso en el cual propusiese la creación de una comisión para investigarnos, no pudo soslayar la obligación de instar a las autoridades de EE.UU. a acabar con la práctica de separación forzada de niños de las familias inmigrantes que entran ilegalmente en territorio estadounidense a través de su frontera con México. Al Hussein describió esta práctica de la Administración Trump como “abuso intolerable contra los niños”, recordando que según la Asociación Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) “es sancionada por el gobierno” y puede causar “daños irreparables para toda la vida” (12).

Siendo oportuno señalar que estas dos derrotas del imperio en el seno del Consejo de DDHH, por vía de su “pupilo de oro”, Zeid Ra'ad Al Hussein, fueron antecedidas por otra que tuvo lugar en la sesión del lunes 14 de mayo, en la que Al Hussein reclamó que terminase la ocupación israelí de Gaza y dijo que los habitantes de la Franja viven "enjaulados en un suburbio tóxico" (13). Y como si esto fuera poco, es necesario reseñar que a proposición del mismo funcionario el Consejo decidió el envío de un equipo internacional a la zona para abrir una investigación independiente por supuestos crímenes de guerra; dándose el caso de que Estados Unidos y Australia fueron los únicos de los 47 estados del Consejo que votaron en contra y que entre los 19 estados que se abstuvieron estuvieron Reino Unido y Alemania, dos de sus más fieles aliados.

Para concluir, me es altamente placentero señalar que la mayor demostración de que el fracaso ha sido realmente estrepitoso es la renuncia del imperio a formar parte del organismo, tal como fuese anunciada por sus más altas autoridades diplomáticas, con una mezcla de cinismo, prepotencia y frustración, el día siguiente al de la 38ª sesión (12).
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!
celippor@gmail.com
Caracas, junio 23 de 2018

sábado, 16 de junio de 2018


Alerta ante los ataques que habrá de perpetrar el imperio durante la celebración del Mundial de Futbol
Carlos E. Lippo

"No somos jueces somos testigos.
Nuestra tarea es hacer posible que la humanidad sea testigo de estos crímenes horrendos y ponerla del lado de la justicia”.
Bertrand Russell



Es un hecho comprobado que el imperio y sus aliados han ejecutado una cantidad significativa de sus acciones injerencistas destinadas a apoyar golpes de estado en países extranjeros, así como no pocas de sus intervenciones militares, aprovechando la sordina mediática que impone a este tipo de infaustos eventos, el ambiente deportivo prevaleciente a escala planetaria durante la celebración de grandes certámenes de alcance mundial, tales como los Juegos Olímpicos y el Campeonato Mundial de Futbol.

En efecto, de la totalidad de acciones injerencistas violentas, entiéndase invasiones francas o a través de aliados, ejecutadas por los Estados Unidos desde mediados del siglo pasado en unos setenta países, así como de una cantidad un tanto mayor de golpes de estado promovidos y apoyados en buena parte de los países del mundo, una cantidad no desestimable de ellos han sido ejecutados a lo largo del desarrollo de las distintas versiones anteriores de la Copa Mundial de Futbol, magno evento deportivo que se ha venido realizando religiosamente cada cuatro años desde 1930, con las únicas excepciones de 1942 y 1946, años en los cuales no se realizó a causa de ese terrorífico conflicto bélico precipitado por las más oscuras fuerzas fascistas de la época que fue la Segunda Guerra Mundial. A continuación y en aras a la brevedad pasaré a reseñar sólo nueve cualesquiera de estas acciones, yendo de la más reciente a la más lejana:

·         La vigésima edición de la copa que recibió por primera vez el gringuísimo nombre de “FIFA World Cup Brasil 2014”, fue celebrada en ese hermoso país vecino entre los días 12 de junio y 13 de julio de 2014; siendo imposible pasar por alto en estas notas el que durante su desarrollo un programado y corrupto arbitraje se encargó de ir dejando fuera de la competición, una tras otra, a las selecciones africanas y latinoamericanas para el único beneficio de las finanzas personales de los capos de la FIFA, organización privada mafiosa de carácter multinacional, así como de sus asociados, los dueños de las transnacionales de la ropa e implementos deportivos.
Mientras se desarrollaba este lamentable fraude deportivo y con una escasísima cobertura mediática, tuvieron lugar los siguientes ataques  promovidos por el imperio:
1. El domingo 07 de julio, mientras el mundo entero sólo pensaba en los resultados de las semifinales de la Copa las fuerzas armadas del gobierno sionista de Israel iniciaron una oleada de bombardeos masivos sobre la Franja de Gaza. Para justificar esas acciones los jerarcas de Tel Aviv  esgrimieron cínicamente el lanzamiento desde Gaza de unos obsoletos y defectuosos misiles de la resistencia patriótica, muy pocos de los cuales pudieron penetrar el famoso “domo de hierro”, escudo antimisilístico israelí generosamente financiado por Washington, que entrega a Israel más de tres mil millones de dólares anuales en ayuda militar. Por si esto fuera poco, en la madrugada del día final del campeonato efectivos del ejército israelí penetraron en territorio palestino, donde ocasionaron casi 200 muertos y más de 1.200 heridos, antes de que el inútil  Consejo de Seguridad de la ONU emitiese un tímido y tardío pronunciamiento condenatorio en medio de la indignación de una gran parte de la comunidad internacional.
2. En la madrugada del 13 de junio se inició una ofensiva terrestre con fuerte apoyo aéreo por parte de las tropas leales al prooccidental presidente de facto de Ucrania Piotr Poroshenko, sobre el territorio de las provincias de Donetsk y Lugansk, que habiendo declarado su independencia a partir del voto favorable de más del 75 %, obtenido en sendos referendos separatistas realizados el 11 de mayo, acordaron ese mismo día constituir el Estado de Nueva Rusia aunque manteniendo sus autonomías provinciales. Después de muy cruentas acciones se acordó una tregua el 20 de junio, respetada parcialmente por las fuerzas ucranianas, que se mantuvo hasta el día 30. El 01 de julio se reanudó la ofensiva del gobierno ucraniano que se mantuvo aún después de finalizado el campeonato aunque con resultados muy poco favorables para las fuerzas del fascismo; siendo necesario apuntar que a consecuencia de estas acciones se produjo cerca de un millar de bajas, entre muertos y heridos, incontables casos de violaciones de los derechos humanos por parte de las tropas ucranianas y el ingreso a Rusia de cerca de 70.000 refugiados.
3. A finales de junio, cuando Argentina ordenó el pago de lo acordado con el 93,5 % de los tenedores de los bonos que habían entrado en “default” en el 2001, con arreglo a sendos refinanciamientos de la deuda realizados en 2005 y 2010, los llamados “fondos buitres”, evidentemente apoyados por el gobierno Obama, lograron que un tribunal de los Estados Unidos impidiese el pago de la deuda refinanciada si no se les pagaba a ellos el monto que exigían de manera extorsiva. El problema para la Argentina no consistía en pagarles a ellos, sino en que si así lo hacía se exponían a tener que pagar al restante 93,5 % una cantidad cercana a los US $ 150.000 millones, lo que le resultaba financiera y éticamente imposible. Años más tarde, en abril de 2016, el entreguista Macri terminó complaciendo a los “buitres” quienes habían sido legal y eficazmente contenidos por el gobierno de Cristina Fernández. El pago efectuado fue por 9.352 millones de dólares (1) y hubo de ser conseguido endeudando nuevamente al país.

·         El 24 de junio de 2.010, en pleno desarrollo del Mundial de Suráfrica Kevin Rudd, a la sazón primer ministro laborista de Australia fue depuesto por un golpe de estado orquestado por los sionistas y una compañía minera extranjera, con la aprobación de los Estados Unidos. La sucesora de Rudd, la prosionista y sumisamente proestadounidense Julia Gillard decidió rápidamente permitir el ingreso de 2.500 “marines” norteamericanos en Darwin, para dar inicio al establecimiento de una base militar para barcos equipados con armas nucleares, aviones no tripulados y aviones de combate. WikiLeaks reveló que dos de los conspiradores del golpe de estado eran agentes de inteligencia gringos que informaban regularmente a la embajada sobre asuntos internos del gobierno laborista. Meses antes el muy popular primer ministro laborista había desatado las iras de los Estados Unidos al proponer la destrucción de los sembradíos de Adormidera para la elaboración de opio en Afganistán, que habían sido destruidas por los talibanes en 2000-2001 pero que las fuerzas invasoras de la OTAN restauraron, hasta alcanzar el 93 por ciento del comercio mundial de esta droga en 2007. Kevin Rudd también provocó las iras de los sionistas racistas al haber protestado suavemente por la falsificación a gran escala de pasaportes australianos por parte de Israel con el fin de perpetrar actos de terrorismo de estado, secuestros, asesinatos, robos y encarcelamiento de australianos en aguas internacionales (2).

·         El 6 de junio de 1.982, pocos días antes del inicio de la Copa Mundial de España, celebrado entre el 13 de junio y el 11 julio las fuerzas armadas de Israel invadieron el Líbano, llegando hasta la capital Beirut, que fue sitiada y bombardeada durante dos meses hasta que las fuerzas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que participaban en su defensa aceptaron salir de la ciudad, todo ello en el marco de una operación bélica denominada cínicamente por los sionistas, como es su costumbre, “Operación Paz para Galilea”. Después de que los efectivos de la OLP abandonaron la ciudad los sionistas permitieron la entrada de milicias cristiano-falangistas libanesas a la zona oeste, donde se encontraban los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila. El 16 de septiembre, dichas milicias entraron a los campos e iniciaron la ejecución de unos 3.500 refugiados sin discriminación alguna entre hombres, mujeres, niños o ancianos. Las fuerzas israelíes ocuparon Beirut hasta julio de 1983, cuando se retiraron al río Awali, al norte de Sidón. Toda la zona comprendida entre este río y la frontera siguió ocupada hasta 1985, cuando retrocedieron nuevamente a la “zona de seguridad” (3).
·         La Copa Mundial de 1.966 se celebró en Inglaterra, entre los días 11 y 30 de julio. Días antes, el 28 de junio se produjo con la venia de Washington un levantamiento militar liderado por el general Juan Carlos Onganía que derrocó al presidente Arturo Illía perteneciente a la Unión Cívica Radical del Pueblo. El golpe dio origen a una dictadura autodenominada “Revolución Argentina”, que ya no se presentó a sí misma como gobierno provisional, como en todos los golpes anteriores, sino que se estableció como un sistema de tipo permanente. Este tipo de “dictaduras militares permanentes”, se instalaron por entonces en varios países latinoamericanos: Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia y Paraguay, dotándose inclusive de instrumentos jurídicos supraconstitucionales para justificarse y perpetuarse en el poder más allá de sus contradicciones internas, que seguidamente llevaron al poder a otros 2 militares golpistas: Marcelo Levingston y Alejandro Agustín Lanusse, los cuales mantuvieron el poder hasta 1.973 (4).
También por estos mismos días se iniciaron los bombardeos norteamericanos sobre la ciudad de Hanoi, capital de Vietnam del Norte, perpetrados con la mayor saña sobre blancos civiles y militares sin discriminación alguna, los cuales continuaron hasta un mes antes de la firma del tratado de paz de Paris en enero de 1.973, después de que una brutal y masiva campaña denominada “Trueno Arrollador” no consiguió poner de rodillas a los heroicos vietnamitas aun después de haber arrojado más de 15.000 toneladas de bombas.
·         La primera Copa Mundial que fue transmitida por televisión a no menos de ocho países de Europa fue la celebrada en Suiza entre el 16 de junio y el 4 de julio de 1.954. A las 20 horas del 18 de junio las fuerzas del coronel golpista Castillo Armas, consistentes en unos 480 mercenarios entrenados en Estados Unidos cruzaron las fronteras de Guatemala procedentes de Honduras y El Salvador a través de cinco puntos. Con esta dispersión de fuerzas se buscaba dar la impresión de que era un contingente mucho mayor y al mismo tiempo reducir la posibilidad de que toda la tropa entera se encaminara por un único camino desfavorable. Además de estas tropas regulares, diez saboteadores mercenarios entrenados también en los Estados Unidos fueron delante volando  los puentes claves y cortando las líneas de telégrafo. Todas las fuerzas de invasión fueron instruidas para reducir al mínimo los encuentros reales con el ejército guatemalteco por varios motivos, pero sobre todo para evitar la imagen del ejército nacional repeliendo a unos invasores. El desarrollo entero de la invasión fue expresamente diseñado para sembrar el pánico y dar la impresión de ser  insuperable, para atraer la población y a los militares leales al presidente Jacobo Arbenz a su lado antes que derrotarlos. Durante la invasión, la propaganda radiofónica transmitía falsos informes de enormes fuerzas que se unían a la población local en una revolución popular (4). Las fuerzas invasoras fueron rápidamente repelidas a pesar de contar con un importante apoyo aéreo pero se decidió no aplastarlas totalmente por temor a provocar una abierta intervención militar yanqui, como ya había ocurrido en otros países. Pocos días más tarde, ante la presencia de fuerzas de asalto anfibias estadounidenses en Honduras, prestas a invadir, un grupo importante de militares hasta ese momento institucionales se plegó a los golpistas, provocando la renuncia de Arbenz el 27 de junio.

Después de este larguísimo preámbulo confío en haber logrado demostrar sin lugar a dudas que el imperio y sus aliados habrán de perpetrar algunos de sus arteros ataques entre esta fecha y el 15 de julio, mientras se celebra el Mundial de Rusia; el problema consiste en definir anticipadamente cuál o cuáles de los países no afectos a la política de Washington serán las víctimas, siendo los más fuertes candidatos, en orden inverso de la probabilidad de ocurrencia de ser atacado, los siguientes países: Corea del Norte, a pesar de los recientes tratados suscritos, pues está suficientemente demostrado que el imperio no tiene palabra; Irán, ese heroico pueblo hermano que los gringos no han podido doblegar, y cuya cabeza pide a diario el gobierno sionista de Israel; Siria, a pesar del estrepitoso fracaso de EE UU y Francia con el intenso bombardeo del 14 de abril pasado; Venezuela, en la mira del imperio desde la malhadada Orden Ejecutiva de Obama de marzo de 2015 y seriamente amenazada de manera expresa por Trump en agosto de 2017; las provincias autónomas prorusas de Donetsk y Lugansk, ya atacadas durante el campeonato mundial pasado y hasta la misma península de Crimea, aprovechando que las fuerzas de inteligencia y seguridad rusas están actualmente concentradas en la neutralización de eventuales ataques terroristas que puedan ser perpetrados en contra de los extranjeros asistentes al evento; y el heroico pueblo palestino de la Franja de Gaza, bajo cruentos bombardeos aéreos desde hace semanas, al igual que durante el campeonato mundial pasado durante el cual fueron invadidos por el ejército israelí y haciendo caso omiso de la última resolución condenatoria de la Asamblea General de la ONU, de fecha 13 de junio. A continuación y por obvias razones habré de referirme de manera más amplia al caso de Venezuela.

Tal como he mencionado en recientes artículos, uno de los escenarios de la invasión del imperio con mayor probabilidad de ocurrencia es el que hemos denominado “el falso positivo colombiano”, según el cual el gobierno cipayo de Colombia simularía una agresión militar venezolana en la frontera, para intentar justificar una posterior incursión de su aparato militar regular, reforzado con paramilitares y efectivos estadounidenses de los tantos que están acantonados en las no menos de nueve bases militares de la OTAN existentes en su territorio.

Varios son los hechos recientes que han contribuido a aumentar esa ya de por sí elevada factibilidad de ocurrencia, tales hechos son: la negativa de los gobiernos del resto de los países latinoamericanos afectos al imperio a integrarse a una fuerza multinacional invasora, por el elevadísimo costo político interno que tal aventura habría de acarrearles; la admisión de Colombia en la OTAN, que aun teniendo el carácter de socio global le exige participar en las aventuras bélicas de esa terrorista máquina de guerra a nivel planetario (6); el diferimiento de las “Maniobras Aéreas Red Flag”, en las que estaba orgullosísima de participar la fuerza aérea colombiana junto a las supuestas mejores fuerzas aéreas del planeta (7), a causa de la ejecución unos extremadamente sofisticados entrenamientos de la élite de su fuerza aérea en las inmediaciones de la base aérea de Palanquero (Puerto Salgar, Cundinamarca), necesarios para obtener las debidas certificaciones de la OTAN, entrenamientos finalizados el pasado 10 de junio (8); y finalmente, el fervor futbolístico del hermano pueblo colombiano que haría que la invasión pasase inicialmente inadvertida para una buena parte de él, disminuyendo apreciablemente el costo político interno de tan grande atrocidad.

Extremadamente congruentes con nuestra hipótesis son unos gravísimos señalamientos del Presidente Maduro, pronunciados el día de ayer en un acto con las promociones de 1988, 1998 y 2008 de la FANB, que paso a presentar a continuación de manera textual (9): “Se prepara desde el Gobierno colombiano un conjunto de incidentes y provocaciones de carácter militar, desde territorio colombiano y dentro del territorio venezolano, para generar un conflicto armado entre Colombia y Venezuela”; y “El presidente Santos quiere dejar minado el camino de la paz con Venezuela y hacerle el trabajo al Comando Sur y al imperio gringo”. Como quiera que mañana se celebrará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas y que el presidente Santos habrá de entregar la presidencia en los primeros días del mes de agosto, resulta evidente el carácter inminente que ha de tener su proyecto.

Quiero finalizar arengando a nuestra FANB, con las mismas palabras que pronunciase el Presidente Maduro en ese acto: “Se avecinan provocaciones en toda la frontera colombo-venezolana (…) ¡Alerta, suban la guardia! Hay que garantizar el resguardo y la paz en el territorio de Venezuela  para anular cualquier provocación”.

¡Hasta la Victoria Siempre!
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Caracas, junio 16 de 2018

martes, 12 de junio de 2018


Tras la admisión de Colombia la OTAN se propone ponerle la mano a la América Latina
Carlos E. Lippo

“No será un año fácil (2010): los agentes de la reacción internacional preparan su guion para revertir el proceso emancipador que vive Nuestra América. Véase la amenaza imperial en ciernes contra Venezuela desde Colombia: la Colombia hermana convertida en el Israel de la América del Sur”.
Comandante Hugo Chávez



La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es una alianza militar interestatal que tiene como base el Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington, suscrito el 4 de abril de 1949. En la actualidad la organización está conformada por 29 países: 2 de la América del Norte, Estados Unidos y Canadá, y 27 de Europa, todos ellos miembros de la Unión Europea (UE), con excepción de Turquía, Albania y Montenegro.

En teoría se trata de un sistema de defensa colectiva en el cual los estados miembros están comprometidos a defender a cualquiera de ellos en caso de ser atacados por una potencia externa, algo que jamás ha ocurrido a lo largo de sus casi setenta años de existencia, aunque ello no haya sido óbice para que la organización participase de manera activa en la gran mayoría de las incursiones imperialistas de los Estados Unidos desde que se involucrase en la guerra de Corea, a comienzos de los años cincuenta del siglo pasado. En efecto, con excepción de las invasiones a Granada (1983), a Panamá (1989) y a Pakistán, Yemen y Somalia, desde 2002 hasta el presente, la OTAN ha participado al lado de los Estados Unidos en todas las invasiones ejecutadas por ellos en los últimos treinta años, sobre países que no sólo es que no le habían hecho ataque militar alguno, sino que ni siquiera los habían amenazado expresamente con hacerlo, como es el caso de: Irak, en 1991; Somalia, en 1993; Bosnia, en 1995; Afganistán y Sudán, en 1998; Yugoslavia, en 1999; Afganistán, desde el 2001 hasta el presente; Irak, en 2003, sólo algunos de sus miembros; y Libia, en 2011. Siendo oportuno destacar que en una gran mayoría de estos casos la OTAN actuó en desacato de alguna resolución expresa de la ONU, o al menos sin el necesario apoyo de esa organización. Es que en realidad se trata de la maquinaria de guerra más costosa del planeta, ya que el gasto militar combinado de todos los países miembros supera el 76 % del gasto militar mundial (1), toda ella bajo la suprema dirección del alto mando militar estadounidense.

En la OTAN siempre ha existido claridad sobre el carácter elitesco del “club”, así como sobre quién es “el que corta el bacalao” en ese antro; una muestra de ello es el artículo 10 del tratado, que señala que: las partes pueden, por acuerdo unánime, invitar a ingresar a cualquier estado europeo que esté en condiciones de favorecer el desarrollo de los principios del Tratado y de contribuir a la seguridad de la zona del Atlántico Norte. Cualquier estado que sea así invitado puede ser parte del Tratado depositando el instrumento de adhesión correspondiente ante el gobierno de los Estados Unidos de América. Este gobierno informará a cada una de las partes de haberse efectuado el depósito de dicho instrumento de adhesión. Imposible mayor sumisión a la voluntad del imperio estadounidense.

Presumiblemente para pasar por encima de esta restricción de carácter geográfico se ha creado en la OTAN la categoría de Socio Global, un “selecto” grupo en el que fue admitido Colombia el pasado 31 de mayo, completando de esta forma un grupo de 9 países (Afganistán, Australia, Irak, Japón, Corea del Sur, Mongolia, Nueva Zelanda, Pakistán y Colombia) que tienen en común el albergar bases militares estadounidenses dentro de sus fronteras, con excepción de Mongolia cuya constitución actual no lo permitiría; siendo oportuno señalar que con arreglo a los estatutos declarados de la organización los socios globales, que no tienen la condición de miembros, poseerían en cambio ciertos privilegios de naturaleza militar otorgados por la alianza en el ámbito de equipamiento, formación e investigación.

Otro dato de significación es que entre estos socios globales se encuentran, nada más y nada menos, que los primeros productores/exportadores de las drogas fuertes más consumidas a nivel planetario, como lo son Colombia, en el caso de la cocaína y Afganistán, para los casos de la heroína, el opio y la morfina, así como también Pakistán que es uno de los mayores cultivadores mundiales de la Adormidera o planta del opio, que es la base para la elaboración de las tres últimas drogas anteriores.

Es un hecho comprobado que la OTAN ha estado intensamente involucrada y de manera directa en la producción y el tráfico de drogas en Afganistán, desde el propio inicio de la llamada “Operación Libertad Duradera” a pocos días de los “atentados” del WTC, en octubre de 2001, siendo ésta la razón fundamental para que las tropas estadounidenses no hubiesen abandonado el país en 2014, después de que Obama anunciase oficialmente que la guerra había concluido, permaneciendo allá con base en un acuerdo firmado en el 2012 que permite a las tropas estadounidenses quedarse hasta el 2024; estimándose que para mediados de 2017 permanecían estacionados en ese sufrido país unos 8.400 efectivos militares estadounidenses y cerca de 30.000 contratistas (2), con una gran cantidad de mercenarios colombianos entre ellos.

Y en plena demostración de que el de la droga es un “negocio” que se encuentra en pleno ascenso en esa región del mundo, Donald Trump declaró en agosto del mismo año, con lo cual estaría incumpliendo una de sus principales promesas de campaña, que pensaba enviar otros 4.000 soldados, a la vez que exigió un mayor involucramiento de los 4.500 efectivos de la OTAN presentes en la región (3), algo que lo convertiría en el tercer presidente norteamericano en involucrarse en esta guerra sin fin.

Si se toma en consideración que el valor total de mercado del opio y sus principales derivados (heroína y morfina) alcanzó en 2017 la astronómica cifra de 95.000 millones de dólares estadounidenses (2), haciendo de las drogas el tercer producto comercial más importante, sólo superado por las armas y el petróleo, se podrá comprender claramente el gran interés del imperio y en general de todos los miembros de la OTAN en participar activamente de este negocio, que además de proveerles de un eficaz medio de control social les permite financiar acciones encubiertas que dada su naturaleza terrorista no podrían pasar con facilidad los controles éticos y/o presupuestarios de sus respectivos gobiernos.

Algo que ha llamado poco la atención a pesar de formar parte de la misma estrategia de hacer de Colombia un socio global de la OTAN, es que simultáneamente se le ha admitido en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es un organismo de cooperación internacional, compuesto por 37 estados, la inmensa mayoría de ellos estados europeos miembros de la OTAN, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales intercambiando información que les permite armonizarlas con el objetivo de maximizar su crecimiento económico y al mismo tiempo “colaborar” con el desarrollo de los países no miembros. Siendo oportuno señalar que la OCDE, que es conocida como el “club de los países ricos”, agrupa a los países que en 2017 proporcionaban al mundo el 70 % del mercado mundial y representaban el 80 % del PNB mundial, formando parte de ella antes que Colombia sólo dos países latinoamericanos: Chile, por su conocido servilismo ante los designios del imperio y Méjico, reconocido por la ONU en el “Informe Mundial sobre Drogas 2017” como el tercer productor/ exportador mundial de heroína, sólo por detrás de Afganistán y Myanmar (4).

No tengo duda alguna de que Colombia tiene sobrados méritos, tanto en materia de servilismo al imperio como de carácter militar, para pertenecer a la genocida y terrorista alianza que es la OTAN; así lo atestiguan hechos tales como: el haber participado al lado de los gringos en la segunda guerra mundial (1941-45) y en la guerra de Corea (1950-53); el haber participado en las más recientes tropelías de la alianza, tanto con elementos de tropa regular en Afganistán (5), como con excombatientes de su ejército regular reclutados como mercenarios en Irak, Libia y Siria; el haber continuado incrementando su gasto militar aun después de haber suscrito los acuerdos de paz con las FARC, siendo el país latinoamericano que más invierte en el área militar, con un gasto militar equivalente al 3,4 % de su Producto Interno Bruto (PIB), cifra que es similar a la asignada por el mismísimo imperio (6); así como las impresionantes cifras de campesinos y luchadores sociales asesinados por los paramilitares, las policías y los efectivos del ejército colombiano, aun después de haber sido suscritos los acuerdos de paz, que dan cuenta del carácter genocida de su gobierno.

No pongo en duda tampoco el derecho que tiene cada estado de asociarse con quienes juzgue necesario y conveniente a sus propios fines; lo que ocurre es que Colombia no estaba en libertad de asociarse con una potencia nuclear, como signatario que es del “Tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe”, más conocido como el “Tratado de Tlatelolco”, que es un tratado internacional suscrito por todos los estados americanos, con la obvia excepción de EE UU y Canadá, que establece la desnuclearización del territorio de América Latina y el Caribe (7). Siendo oportuno señalar, tal como dice el comunicado de rechazo emitido por nuestra cancillería el pasado 26 de mayo (8), que la mencionada adhesión es contraria además a: la “Declaración de La Habana” de la CELAC, que proclama América Latina y el Caribe como Zona de Paz; a la “Declaración de Suramérica como Zona de Paz”; y las “Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad y sus Procedimientos” aprobados en el marco del Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR. No estando de más el señalar que Colombia ya estaba en abierta y flagrante violación del primero de estos instrumentos desde que aprobó el establecimiento de las bases militares gringas y por ende también de la OTAN, en su propio territorio en el 2009, pero que aun así tuvo el descaro de suscribir posteriormente los otros, algo que lamentablemente le fue permitido en aras de unos falsos principios de integración regional.

En cuanto a la adhesión de Colombia a la OCDE, habría que decir que Colombia como primer productor /exportador mundial de cocaína tiene también sobrados méritos para pertenecer a este antro de delincuentes, dada la preeminencia de la que goza actualmente la llamada “economía criminal” en el ámbito de la economía capitalista mundial.

Por lo todo lo expuesto en los párrafos anteriores es absurdo considerar que el imperio se haya tomado más de cuatro años de trabajo en convencer a Alemania y el resto de sus socios en la OTAN, para que aceptasen a Colombia en su seno, sólo para facilitarle a este fiel cipayo la adquisición de armamento en condiciones de pulcritud y transparencia, así como para ponerle a participar en las “mansas” misiones de paz impuestas por la ONU, como descaradamente pretende hacernos creer Santos con unas declaraciones dadas en una reciente entrevista que le hiciese el expresidente Rafael Correa (9). Resultando más que evidente que lo que persigue Estados Unidos al lograr esta incorporación de Colombia a la OTAN es el incrementar su utilización como punta de lanza en sus agresiones contra Venezuela y al propio tiempo sumar a esa organización a sus futuras agresiones sobre todos los países de la región, tal como ha venido haciendo en el África y el Oriente Medio, habida cuenta de que al imperio no le gusta invadir en solitario y es absolutamente nugatorio el que logre incorporar a cualquier otro país de la región. Es por ello que estamos diciendo que la OTAN se propone ponerle la mano a la América Latina, ya que su acompañamiento al imperio en sus inminentes intervenciones militares en la región, llevaría aparejada una jugosa participación en todos los despojos asociados.

Ante un riesgo tan inminente sorprende la extrema pasividad de los países de la región que actualmente están padeciendo gobiernos serviles y entreguistas en su gran mayoría, pero más aún la pasividad de los gobiernos del ALBA-TCP, de ninguno de los cuales con excepción del nuestro, he logrado leer un documento de rechazo a la malhadada adhesión.

Lamentablemente, habiendo muy poco que lograr a nivel regional, en materia de resistencia a la OTAN, considero que no queda otra opción que mirar hacia Rusia y China, potencias que si bien no logro entender cómo es que no han motorizado hasta ahora una alianza militar en contrario, al menos han acordado recientemente oponerse a los intentos de algunos países de realizar acciones militares unilaterales sin mandato de la ONU, en clarísima alusión a la OTAN, así como profundizar sus contactos en torno a las cuestiones de seguridad estratégica (10).
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!
celippor@gmail.com
Caracas, junio 12 de 2018


viernes, 1 de junio de 2018


¡Alerta con lo que puedan acordar en la 48° Asamblea General de la OEA!
Carlos E. Lippo
“En nuestra opinión, la OEA desde su fundación fue, es y será un instrumento de dominación imperialista y
 ninguna reforma podría cambiar su naturaleza o historia”.
Raúl Castro Ruz



Como es sabido por muchos, la exclusión de Cuba del sistema interamericano fue acordada el 31 de enero de 1962 en el seno de la Octava Conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, celebrada en Punta del Este, Uruguay, bajo la excusa de que el gobierno de la isla quebrantaba la unidad y la solidaridad del hemisferio, por haberse declarado de ideología marxista leninista en pleno y legítimo ejercicio de su soberanía.

Sin embargo, habrán de ser menos los que saben que la citada conferencia fue convocada a solicitud del gobierno del Perú por instrucciones del entonces presidente Manuel Prado Ugarte, impartidas a su  representante permanente en la organización, durante una visita a Washington en octubre de 1961 que, “curiosamente” le sirviese para  gestionar la concesión de un crédito por 99 millones de dólares (1).

De igual forma, trascendió en aquellos días que el 03 de enero de 1962, a unos 20 días de iniciarse el funesto evento, la Casa Blanca anunció un proyecto  destinado a entregar 15 millones de dólares a los gobiernos de Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador, con destino a la producción de café; siendo oportuno señalar que en aquellos días el periódico “Adelante” de Costa Rica, comentó en relación a este proyecto gringo, que se trataba de un chantaje y un soborno en vísperas de la Conferencia de Punta del Este, dirigido a estabilizar el mercado de un producto cuyos precios habían sido apreciablemente dañados precisamente por los grandes importadores  radicados en los Estados Unidos.

Pero no pararon aquí los sobornos del imperio destinados a obtener el apoyo necesario para satisfacer su capricho de expulsar a Cuba de la OEA, y es que poco antes de iniciada la reunión, habiéndose conformado un grupo integrado por Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Chile, México, Haití y Honduras, que buscaba contener la iniciativa sancionatoria liderada por Estados Unidos, Colombia y Venezuela, “un cañonazo de billetes verdes” disparado por el gobierno del presidente Kennedy logró que el Haití del vesánico dictador François Duvalier cambiara su posición y que en consecuencia este grupo se quebrara (2), llevando al fracaso tan loable iniciativa.

En aquellos días la OEA estaba integrada por 21 estados, de manera que la mayoría calificada (2/3 ó 66,66 %) necesaria para acordar la expulsión era de 14 votos, que finalmente se obtuvo, con 6 abstenciones (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México) y 1 voto en contra, el de la representación de Cuba. Para finalizar, resulta conveniente apuntar que la Conferencia fue presidida por el embajador de Uruguay, José Antonio Mora Otero, y tuvo que ser celebrada en el casino de un hotel de playa y no en la capital Montevideo, ante los fundados temores del gobierno de entonces a una natural repulsa del noble y aguerrido pueblo uruguayo.
La 39° Asamblea General celebrada en San Pedro Sula (Honduras) en junio de 2009 (3), aprobó por aclamación el reingreso de Cuba a la organización y por este motivo, aunque este estado insular no sólo que no se ha incorporado aún, sino que su gobierno no ha dado señal alguna de querer hacerlo, el número actual de estados miembros de la OEA es de 35 y por ende la mayoría calificada ha sido establecida en 23 miembros.

Comenzando a entrar en materia debo decir que la 48° Asamblea General de la OEA habrá de celebrarse
durante los días 04 y 05 de junio en la mismísima ciudad capital del imperio; una sede propuesta lacayunamente por el canciller de Méjico, Luis Videgaray, para conmemorar el 70° aniversario de este ministerio de colonias gringo, en ocasión de la sesión de clausura de la 69° Asamblea, que hubo de ser celebrada en la ciudad balneario de Cancún ante las esperadas protestas populares que habrían de producirse en caso de que se hubiese celebrado en Ciudad de Méjico; siendo oportuno señalar que tanto en esta Asamblea, como en la anterior celebrada en República Dominicana, aunque se trató el “tema Venezuela”, aun sin estar incluido en las respectivas agendas, no le fue posible al imperio aprobar  ninguna decisión en nuestra contra, por no haber podido alcanzar la mayoría calificada de 23 votos.

Para esta Asamblea si ha sido incluida en agenda la “situación de Venezuela”, a proposición de los Estados Unidos y de los gobiernos cipayos del llamado Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Paraguay, Perú y Santa Lucía); según la agencia EFE (4), el documento de solicitud suscrito por los países antes mencionados, que sólo pide que "la situación en Venezuela sea incluida para su consideración" en el temario de la Asamblea, fue aprobado el 02 de mayo en una reunión de la comisión preparatoria del evento, con 19 apoyos, 5 abstenciones y 6 votos en contra, siendo de suponerse que los 4 miembros activos restantes no asistieron a la votación. Aunque el temario debe aún ser aprobado por mayoría simple por la propia Asamblea General en su primera plenaria, es obvio que dada la correlación actual de fuerzas será aprobado sin mayores trámites.

Resulta oportuno y conveniente apuntar que Carlos Trujillo, un estadounidense de origen cubano quien es el nuevo representante permanente del imperio en la OEA ha expresado opiniones decididamente hostiles hacia Venezuela desde el propio acto de juramentación de su cargo, a la salida del cual declaró a los periodistas que Venezuela no debería estar en la organización ni debería tampoco irse de ella voluntariamente, en clara alusión a la solicitud de retiro introducida por Venezuela el 28 de abril del año pasado, que habrá de materializarse en el 2019 en esa misma fecha, porque a su juicio no respeta ni la democracia ni los derechos humanos.

Así mismo, este pichón de halcón ha señalado que en el seno de la OEA se está trabajando en una resolución de condena al gobierno de Nicolás Maduro por no permitir la entrada de ayuda humanitaria, llegando al extremo de afirmar que varios países coinciden con Estados Unidos en la necesidad de incluir una condena a Maduro y su gobierno en una resolución en la 48° Asamblea General, aunque sin decir cuáles ni cuántos. En efecto, con el tono prepotente empleado por los diplomáticos del imperio cuando se dirigen a alguno de sus socios menores, dijo en la misma ocasión: "Las cosas tienen que cambiar y no vamos a seguir aceptando que pase el tiempo", para rematar señalando en tono altisonante: "Los Estados Unidos y varios países dicen que no es opcional en este momento: tienen que aceptar la ayuda humanitaria".

En verdad considero que el imperio sigue sin contar con los 23 votos necesarios para expulsarnos o imponernos algún tipo de sanciones en el seno de la OEA, ya que desde el año pasado no han logrado obtener más de 19 votos y eso para decisiones mucho menos trascendentes; no obstante, nunca se puede descartar que al igual que en el pasado, una serie de “cañonazos de billetes verdes”, logren quebrar la voluntad de algunos de nuestros socios en el proyecto Petrocaribe o hasta de alguno de los miembros del ALBA-TCP que lleva ya más de un año haciéndole carantoñas al imperio.

A mi juicio lo más probable es que en el seno de la Asamblea se trate de soliviantar a la mayor cantidad posible de países del área, suscritores del “Estatuto de Roma”, para que acusen al presidente Maduro ante la Corte Penal Internacional, haciendo suyo el más reciente de los esperpentos del secretario Almagro en contra de Venezuela, cual es el informe que encargase a un grupo de “expertos” en DD. HH., para intentar demostrar que existe un "fundamento razonable" para considerar que el gobierno revolucionario ha cometido crímenes de lesa humanidad (5), ya que la OEA como cuerpo colegiado no estaría facultado para hacerlo, aunque si podría hacerlo Almagro a título personal.

La iniciativa anterior pudiera estar apoyada por lo que en definitiva se logre acordar en ese verdadero teatro del absurdo convocado por el congreso nacional colombiano (6), con la anuencia de la Asamblea Nacional en desacato y el parlamento de la Unión Europea, para ser escenificado en la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta el día 01 de junio, llevando el pomposo nombre de “Encuentro de Congresos de América Latina por Venezuela”; en apoyo de la tesis anterior puedo señalar que mientras me dedico a terminar de escribir estas líneas, ya el representante Colombiano Rodrigo Lara Restrepo ha señalado que: “Debemos pedir que se suspenda a la dictadura de la OEA, aquí no hay lugar para ambigüedades, la libertad volverá a la tierra del libertador, sabemos que unidos, en una sola voluntad podemos hacer lo posible para lograr un cambio en Venezuela” (7).


Debo decir sin embargo que considero que todas estas iniciativas que pudiésemos llamar de carácter diplomático, enmarcadas en la agenda oficial de la reunión, no son más que juegos pirotécnicos si se les compara con el verdadero objetivo de la 48° Asamblea, inmerso en su agenda oculta, que no sería otro que afinar los compromisos que se han venido estableciendo desde poco más de un año para conformar la fuerza multiestatal invasora de nuestro territorio, tal como se hizo con la invasión a la Guatemala de Jacobo Arbenz, coordinada soterradamente por el propio secretario de estado John Foster Dulles, en la X Conferencia Interamericana celebrada en Caracas entre el 01 y el 28 de marzo de 1954, aunque lo que realmente se sometió a votación y fue aprobado en esa instancia, con el voto en contra de Guatemala y las abstenciones de Méjico y la Argentina, fue una condena muy general al comunismo internacional y una convocatoria a una Reunión de Consulta de Cancilleres para la adopción de medidas concretas (8), que nunca se celebró con ese propósito.

En demostración inequívoca de lo anterior puedo citar una reunión de efectivos militares del Comando Sur y países aliados de los Estados Unidos, celebrada en Panamá el pasado 17 de mayo, bajo los auspicios del "MARFORSOUTH" (US Marine Corps Forces, South), con el propósito de elaborar un plan de acción para unas presuntas maniobras aeronavales destinadas a intervenir en una nación latinoamericana que estaría representando una supuesta amenaza para la seguridad de la región y de los Estados Unidos (9).  

Dichas maniobras que estarían comandadas por el General Robert Neller (veterano de la invasión a Panamá en 1989 y de la guerra de Irak)  y el Mayor General David Bellón (actual comandante de MarForSouth), un par de halcones militares que vienen de haber sostenido conversaciones con líderes militares de más de veinte países de Latinoamérica durante la “VII Conferencia de Líderes de Infantería de Marina de las Américas 2018” (10), celebrada en Paraguay entre el 12 y el 16 de marzo del presente año, suponen entre otras cosas la unificación de fuerzas de infantería de Colombia con Marines norteamericanos para conformar una fuerza conjunta de tarea especial para operaciones aéreas y navales subordinada al Comando Sur, lo que vendría a confirmar el papel protagónico del ejército colombiano, que tantas veces hemos señalado en artículos anteriores, en una eventual intervención militar a nuestro país.

Para tener idea del grado de peligrosidad que representa una amenaza como ésta basta con considerar que el Cuerpo de Marines "MARFORSOUTH", conformado por 47.000 efectivos, posee la capacidad de introducirse en un campo de batalla y combatir sin la ayuda externa de sus fuerzas armadas, por un período de 60 días.

Somos un pueblo de paz pero ante una amenaza como ésta debemos decir con plena convicción, parafraseando al Comandante Fidel Castro: Si los yanquis intentan destruir la Revolución Bolivariana por la fuerza, ¡no encontrarán aquí su Guatemala, sino que encontrarán aquí su Waterloo!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!
celippor@gmail.com
Caracas, junio 01 de 2018