sábado, 22 de julio de 2017

Está próxima la entrada en escena del paramilitarismo extranjero de la contra
Carlos E. Lippo




Con muchísima pena y con nada de gloria la contrarrevolución terrorista dio inicio el pasado día 20 a lo que sus máximos voceros han dado en llamar la “hora 0”, mediante un supuesto paro cívico de 24 horas que sólo se tradujo en un gran secuestro de sus ya muy menguadas bases, las cuales se vieron impedidas de circular libremente para salir de sus urbanizaciones de clase media a desarrollar su vida normal, en aquellos municipios del país en los cuales con la complicidad de sus alcaldes y bajo el manto de la impunidad que ha promovido el ministerio público de Luisa Ortega, se han venido realizando las acciones terroristas, por todos conocidas, desde hace ya 112 días.

Al igual que en el golpe de estado de abril de 2002 y en el paro sabotaje petrolero de 2002-2003 también se trataba en este caso de un cierre patronal (lockout), que sin embargo esta vez no fue asumido de manera explícita por los gremios empresariales (FEDECAMARAS, CONINDUSTRIA Y CONSECOMERCIO), puesto que ellos, sin convocar el paro, se limitaron a señalar que no tomarían medidas en contra de los trabajadores que dejaran de asistir al trabajo durante ese día; no estando de más señalar que el dichoso “paro” tampoco fue convocado por ninguna organización sindical del país. Curiosa dirigencia oligárquica la nuestra, que en su estrategia para alcanzar el poder por vías ajenas al voto popular, pretende hacer uso de esa tradicional y genuina arma del proletariado mundial que es la huelga general. ¡Y es que en el seno de la contrarrevolución venezolana, nada es realmente lo que sus voceros dicen que es!

Una medida de lo poco que el “paro” del día 20 logró afectar a la producción nacional de bienes y servicios, que era su propósito declarado, puede deducirse de unos datos suministrados por el Presidente Maduro en una sesión del “Consejo Nacional de la Economía Productiva”, celebrado en la sede central de PDVSA el día de ayer con asistencia, con asistencia de casi 1.000 empresarios nacionales y extranjeros, según los cuales ese día se mantuvieron activos: un 95 % de los establecimientos industriales privados; un 100 % de los establecimientos industriales públicos y un 50 % de los establecimientos comerciales.

A juicio de sus promotores, en lo que sí debió haber tenido éxito el “paro”, fue en su terrorífico nivel de violencia, ya que ese día se produjo la mayor cantidad de muertes de estos 112 días que lleva ya el sangriento aquelarre de la MUD, habiéndose registrado la pavorosa cifra de 7 muertes, al menos tres de ellas a causa de disparos de armas de fuego convencionales; siendo necesario señalar que hubo además una cantidad importante de funcionarios de orden público (GNB y PNB), que también resultaron heridos por disparos de arma de fuego.

Sin embargo, no por ello este secuestro ciudadano masivo ordenado por Freddy Guevara, al señalar el día anterior desde su cuenta twitter: "… el paro de mañana implica que nadie salga de su casa, o que si alguien sale sea para trancar la calle" (1), podría ser balanceado como un triunfo político de la contrarrevolución, ya que semejante demostración de barbarie sirvió para enajenarle el apoyo de una porción significativa de la poca base social que aún conserva, tal como quedó demostrado por la escualidísima asistencia de adherentes al acto de juramentación de los 33 magistrados usurpadores del TSJ, celebrado el día de ayer en la Placita Alfredo Sadel de Las Mercedes (2), que hizo de la sesión extraordinaria que la asamblea nacional en desacato convocase para tal efecto, fuese un acto celebrado en familia, y más aún por la ausencia de manifestantes a la marcha convocada para hoy, con el propósito de apoyar a los pseudo magistrados, pretendiendo llegar hasta la sede del TSJ, ya totalmente extinta, en lo que se refiere a manifestantes pacíficos, al momento en que me dispongo a escribir estas líneas (3).

Es así que hubiésemos podido decir que la actividad inicial de la “hora 0” de la contra fue simplemente  más de lo mismo, de no ser por la circunstancia de haberse registrado a lo largo de su desarrollo dos eventos, si no inéditos, al menos muy poco usuales en estos 112 días: el primero de ellos fue protagonizado por un valiente grupo de trabajadores de Venezolana de Televisión (VTV), que salieron a repeler exitosamente la agresión de la que estaban siendo objeto las instalaciones del canal de todos los venezolanos; y el segundo, ocurrido durante esa misma acción, fue la presencia de un terrorista identificado a posteriori como Damien Bustillos (4), portando un fusil semiautomático AR-15, que es una versión para uso civil del fusil militar gringo M-16, de ingrata recordación para los vietnamitas, que es usualmente utilizado por los asesinos múltiples que con muchísima frecuencia sacuden la conciencia de los que aún la tienen en el frívolo y estúpido país del norte, y que puede adquirirse allá muy fácilmente en cualquier armería.

No se trata de que los terroristas de la contra no se hubiesen exhibido antes portando armas de fuego de alta potencia; para comprobar que ya lo han hecho y en demasía, bastaría con revisar el prolífico material gráfico con el que la agencia Reuters ha inundado a los medios de desinformación internacionales, en abierta y descarada promoción de estos asquerosos sujetos. Se trata sí de que esta exhibición de armas de fuego aunada al hecho de que durante el mismo día las acciones de la contra generaron no menos de 3 asesinatos causados por arma de fuego y una cantidad significativa de heridos de bala en el seno de las autoridades de orden público, parece evidenciar que la contra intenta desarrollar una nueva estrategia terrorista, más sangrienta aún que la desarrollada hasta ahora, pero con menos costos políticos internos, si es que esto es posible, para lo cual deberán incorporar nuevos actores que vendrían a sumarse a los mal llamados “guarimberos” que accionan demencialmente, taqueados de droga y alcohol hasta los tuétanos.

Estando obligada la contrarrevolución, como efectivamente lo está, a evitar a toda costa la celebración de las elecciones del 30 de julio y a proveer un “territorio liberado”  que pueda ser asiento del gobierno paralelo ficticio que están tratando de implantar para que solicite la intervención extranjera, así como a realizar esta nada fácil tarea de una forma que al menos no le genere un mayor repudio de sus bases, considero que van a intentar una estrategia que incluya elementos tales como: la ejecución de asesinatos selectivos de dirigentes chavistas, escogidos fundamentalmente entre los que se encuentran actualmente en campaña; la generación de falsos positivos que al ser replicados casi al infinito por sus medios de desinformación, nos lleven a cometer errores por acción u omisión que puedan resultar potencialmente fatales, y finalmente, por el aseguramiento bajo su control de una o varias zonas del país.

Considero que el desarrollo de esta nueva estrategia, que supongo que irán adelantando simultáneamente con sus ya habituales “trancazos”, para tratar de implantar un clima de zozobra generalizado, habría de descansar en elementos paramilitares extranjeros, principalmente colombianos, algunos de las cuales ya se encontrarían en el país, junto a los instructores árabes de los cuales han hablado algunos de los terroristas apresados (5), eventualmente combinados con fuerzas militares gringas, de esas especializadas en ejecutar acciones “quirúrgicas”, en determinados puntos y situaciones estratégicas.

Es indudable que el despliegue de los más de 230 mil efectivos militares de la FANB, adscritos a la Operación República 2017, habrá de constituirse en un disuasivo importante para la ejecución de los fulanos “trancazos”; a pesar de ello considero que las fuerzas del orden público designadas para neutralizarlos, no pueden seguir presentándose desarmadas sino que deben estar preparadas para hacer  uso cabal y extensivo de la violencia proporcionada que les permite la ley.

La neutralización de los paramilitares extranjeros debe estar a cargo de las fuerzas especiales, pero estimo que al menor signo de que pudiesen ser rebasadas, no hay que dudar en aplicar el Plan Zamora 200 en todo el territorio nacional. ¡Y es que Rondón no se puede entregar sin haber peleado!

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!





celippor@gmail.com

Caracas, julio 22 de 2017

miércoles, 19 de julio de 2017



¡Alerta, que están tratando de intensificar la guerra cibernética!
Carlos E. Lippo




Como hemos venido señalando en artículos anteriores, el ataque informático o cibernético (“hackeo”), se ha venido consolidando entre nosotros como un arma más del arsenal de la contrarrevolución, que la viene aplicando a sistemas operativos automatizados, asociados o no a la prestación de servicios públicos, así como a portales web del gobierno y de organizaciones revolucionarias, con el apoyo de sus asociados del exterior y de una quinta columna enquistada en la administración pública. Tales ataques suelen ser intensificados en la víspera de acontecimientos importantes, aplicados en forma aislada o en combinación con otro tipo de acciones de desestabilización, con el propósito de apoyar la guerra económica y la guerra psicológica que nos han venido aplicando.

Antes de comenzar a desarrollar el tema en detalle consideramos conveniente referirnos a la naturaleza y los efectos de algunas de las modalidades más comunes de este tipo de confrontación; tales son:


  • La intrusión en sistemas operativos de organismos y empresas estadales dotados con un grado significativo de automatización informática, con el propósito de inducirles fallas importantes de funcionamiento capaces de generar una interrupción del servicio prestado por el sistema bajo ataque. Siendo oportuno señalar que en nuestra opinión, todos los procesos de nuestra CANTV, de altísimo componente tecnológico; los procesos altamente automatizados de nuestra Industria Petrolera, en especial los del Área de Refinación; algunos de los procesos del Banco Central de Venezuela, la Cámara de Compensación Electrónica entre ellos, y evidentemente que el CNE, representan blancos potenciales más que apetecibles para los piratas cibernéticos de la contra.


  • La intrusión en sistemas informáticos con grandes bases de datos y sistemas de comunicaciones de instituciones del estado de primer orden, como la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y los Ministerios, con propósitos fundamentalmente de espionaje, con el doble objetivo de apropiarse de nuestra “información sensible” e inducirnos elementos de desmoralización.


  • La intrusión en portales web de medios de comunicación de la revolución, para propagar falsas noticias de carácter desestabilizador así como en portales informativos de instituciones de gobierno, como apoyo a actividades subversivas de distinta naturaleza y alcance.

  • La utilización de Redes Sociales como Twitter y Facebook por parte de los opositores, para la propagación de rumores desestabilizadores y para promover la incorporación de sus adherentes al desarrollo de actividades más o menos subversivas.

  • La difusión en portales web, de contenidos de apoyo franco a la guerra económica, en materia de especulación y en materia de ataque a la integridad de la moneda.

Probablemente el primer ataque cibernético de importancia ocurrido en nuestro país fue el perpetrado por INTESA (empresa mixta conformada por PDVSA en asociación minoritaria con la gringa SAIC, íntimamente ligada a la CIA), durante el paro sabotaje petrolero de 2002-2003, que además de proporcionarle con gran anticipación el pago de salarios a todos los huelguistas y saboteadores vendepatria de la meritocracia petrolera de la época, bloqueó las claves de acceso  a los controles de los sistemas automatizados en las diferentes instalaciones operativas y manejó remotamente, de manera incorrecta, una serie de procesos operativos automatizados, con grave riesgo para las instalaciones y, por supuesto para los trabajadores leales de la industria que intentaban neutralizar el efecto de tales acciones.

Desde este primer ataque hasta nuestros días, la contrarrevolución ha venido estando detrás de una inmensa cantidad de intentos de intrusión y de ataques de todos los tipos listados en los párrafos anteriores. En aras de la brevedad sólo referiremos dos de ellos, que consideramos emblemáticos por los daños causados o que pudieron haber causado en el caso de haber sido perpetrados exitosamente en toda su magnitud; éstos son:


  • Los numerosísimos intentos de sabotaje y/o intrusión en el portal web del Consejo Nacional Electoral (www.cne.gob.ve), el día 14 de abril de 2013, antes, durante y después del acto electoral, aunados al ataque contra la cuenta Twitter del entonces Candidato Presidencial Nicolás Maduro, lo que motivó la decisión gubernamental de bloquear temporalmente el acceso a Internet a través de CANTV, según lo informase en aquella oportunidad el entonces Ministro de Ciencia, Tecnología e Información, Jorge Arreaza.

  • El perpetrado sobre el sistema de interconexión de CANTV, base de la plataforma tecnológica del Consorcio CREDICARD, el 02 de diciembre pasado (1), que aunado a una falla total del sistema de respaldo de esa plataforma, causado por sabotaje y/o negligencia culposa interna, dejó prácticamente al país sin cajeros ni medios de pago electrónico durante un poco más de un día, ya que CREDICARD atiende a toda la banca pública y a buena parte de la banca privada nacional.

En días recientes fue descubierto y desactivado un centro de operaciones informáticas manejado por factores de la contrarrevolución, que estaba destinado a perpetrar un sabotaje y afectar la plataforma informática del Consejo Nacional Electoral (CNE), con el propósito de impedir la realización de las elecciones de los miembros a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) previstas para el 30 de julio próximo, que fue señalado oportunamente por el propio Presidente Maduro (2).

Adicional a lo anterior, ataques perpetrados sobre la plataforma tecnológica de CREDICARD y sobre las plataformas web de la banca pública, causantes de rechazos y demoras en la aprobación de transacciones de pago con tarjetas de débito y de la oportuna dispensa de dinero efectivo en los cajeros de los bancos Venezuela y Bicentenario, fundamentalmente, desde hace más de una semana, así como una falla en los sistemas informáticos del Banco Central de Venezuela, ocurrida el lunes 17, que impidió la ejecución de todo tipo de transacciones de la banca nacional e internacional con el instituto emisor, incluida la compensación electrónica de saldos, durante todo el día, son innegables indicios de que la contrarrevolución está tratando de elevar el apresto operacional de su ejército de terroristas informáticos con miras a su incorporación a la estrategia insurreccional que han dado en llamar la “hora 0”.

En confirmación de esta última aseveración es necesario señalar también que desde mediados de la semana pasada ha podido percibirse una inestabilidad importante y una anormal dificultad para el acceso en conocidas páginas del sistema nacional de medios públicos, como www.ciudadccs.info y www.rnv.gob.ve y hasta en este mismo portal, aunado al hecho de que durante todo el fin de semana, páginas revolucionarias como www.laiguana.info, www.lechuguinos.com y hasta la ambivalente www.aporrea.org, fueron atacadas con la inserción de propaganda del plebiscito, del mismo tipo y formato que la insertada en los portales de la contra.

Las nuevas “fallas” en CREDICARD, ocurridas poco tiempo después del retiro del personal del SEBIN que cumplía tareas de vigilancia en sus instalaciones desde la ocurrencia de la gran “falla” del mes de diciembre pasado, dan pie para pensar que tiene que existir una importante complicidad interna en la generación de estas “fallas”; así mismo, asumimos que tiene que haber responsabilidad interna en la falla registrada el lunes 17 en el Banco Central, porque ¿cómo podría explicarse que el centro de cómputos de respaldo, localizado en Maracaibo, diseñado para asumir de forma inmediata toda la carga del centro principal de Caracas, no entrase en funcionamiento sino al final de la tarde?

En relación a los ataques a las empresas mixtas y estadales de servicio y demás entes de la administración pública, tengo una razonable confianza en que, bajo las directrices del Consejo de Defensa de la Nación, se haya podido conformar un “ejército informático”, capaz de neutralizar las agresiones externas o, en todo caso, de restaurar el normal funcionamiento de los sistemas una vez atacados; recordemos que en el año 2002, con mucho menos recursos, un grupo de técnicos informáticos venezolanos dirigidos por Socorro Hernández, actual rectora principal del CNE, fue capaz de restaurar el “cerebro informático” de PDVSA, colapsado por la acción de una empresa de mayoría gringa en connivencia con la meritocracia cipaya y vendepatria que se vanagloriaba de dirigir tan importante empresa.

Por otra parte, para intentar prevenir la ocurrencia de ataques en tales instituciones y habida cuenta que las mismas están penetradas en mayor o menor grado por técnicos comprobadamente opositores y/o presuntos chavistas integrantes de lo que hemos estado llamando a quinta columna, es necesario poner en cuarentena a este personal, poniéndolo bajo estricto control de personal comprobadamente patriota, de la misma institución o de otras instituciones que puedan ser ingresados bajo la figura de comisiones de servicio.

Para finalizar, consideramos oportuno alertar a todos los revolucionarios sobre la divulgación de falsas noticias a través de cualquier medio, pero en  especial a través de los medios de la revolución que pudiesen haber sido hackeados, del mismo tipo de aquel falso positivo divulgado por Al Jazeera, sobre la caída de la Plaza Verde de Trípoli en poder de la contrarrevolución Libia. Ante noticias de tal naturaleza es necesario chequear exhaustivamente las fuentes antes de retransmitirlas y proceder en consecuencia. Así mismo, reiteramos la necesidad de diseñar planes de contingencia capaces de garantizar el funcionamiento de nuestros organismos de militancia (comunas, consejos comunales, CLAPs, UBCHs, etc.) ante la eventualidad de no poder disponer de las facilidades y aplicaciones comunicacionales asociadas a la internet, ya sea que dicha red nos haya sido bloqueada, o porque el gobierno revolucionario haya tenido necesidad de bloquearla por razones de carácter defensivo.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!




celippor@gmail.com
Caracas, julio 19 de 2017

miércoles, 12 de julio de 2017



La contra ya ha descubierto casi toda su agenda oculta
Carlos E. Lippo





En las últimas semanas son muchos los escribidores de la revolución, entre los cuales yo mismo me encuentro, que hemos invertido océanos de tinta y millones de millones de bitios para intentar desvelar la agenda oculta de esas supuestas manifestaciones pacíficas promovidas por la contrarrevolución, santificadas por la diplomacia del imperio y la canalla mediática internacional, que desde hace ya 104 días han sometido al país a una auténtica orgía de terror que a la fecha de hoy ha ocasionado 112 muertos (1). Siendo necesario apuntar sin embargo, que lo que define en su justa dimensión esta estrategia terrorista de la contra no es sólo la cantidad, sino más bien la naturaleza vesánica de buena parte de los crímenes perpetrados: quema de seres humanos vivos, linchamientos, ataque a hospitales y escuelas y destrucción de cargamentos de alimentos y medicinas, crímenes de odio sólo comparables en esta tierra de gracia a los cometidos por las huestes de José Tomas Boves en aquel infausto año de 1814, en su intento declarado por restaurar el poder del imperio español en Venezuela.

El terror impuesto por la actual dirigencia de la contra y sus bandas paramilitares mercenarias, enardecidas por las drogas que le suministran y acicateadas por las jugosas recompensas adicionales como lo es el pago de dos mil dólares que ofrece el “diputerrorista” Pizarro por matar a un funcionario de orden público (2), ha terminado por enajenarle el apoyo, al menos temporalmente, de una buena parte de su ya distante base social, temerosa de convertirse en un lamentable “daño colateral” más, de la macabra  estrategia.

Ya ninguno de los adherentes de la contra que haga vida en Venezuela se come el cuento de que se trata de manifestaciones pacíficas; ni siquiera las “venerables” señoras  que salen a montar un “trancazo” con sus nietos, en las puertas de su quinta o de su edificio de clase media, conocedoras como son de que una cuadra más adelante se encuentran las hordas encapuchadas dispuestas a destrozarle el carro o caerle a palos, como mínimo, al peatón que haya osado traspasar su endeble barricada. Sólo algunos de nuestros imbéciles compatriotas residenciados en el exterior, no expuestos por tal condición a los desmanes de los fieros exponentes de este lumpen delincuencial, y fundamentalmente los peloteros, futbolistas, músicos y artistas, siguen llamando héroes y próceres a esta pseudo libertaria juventud extraviada e irrecuperable.

Como prueba contundente del carácter terrorista de las supuestas manifestaciones pacíficas de la contra consideramos oportuno señalar que pocos días atrás, la mismísima embajada de los Estados Unidos en Venezuela, emitió un comunicado para orientar a sus nacionales y a sus propios funcionarios sobre cómo evitar el encontrarse en medio de una de estas manifestaciones y cómo proceder en el caso de encontrarse accidentalmente en medio de una de ellas (3). En dicho comunicado son de destacar párrafos como los que mostramos a continuación: “La embajada advierte a todos los ciudadanos estadounidenses que deben evitar las áreas de protesta y se les recuerda que incluso las manifestaciones que pretenden ser pacíficas pueden derivar en violencia”; “Durante las protestas, a los diplomáticos estadounidenses, si es necesario, se les restringe el paso a las zonas de Santa Fe y Valle Arriba (urbanización en la que está enclavada la embajada), en Caracas” y finalmente, “Se insta a los ciudadanos estadounidenses en Venezuela a que se mantengan en un alto nivel de precaución y tomen las medidas pertinentes para mejorar su seguridad”. A pesar de ello todas las agencias noticiosas occidentales, en especial Reuters, siguen mostrando a los terroristas de la contra como mansas palomas que sin ningún motivo son reprimidas por esta “cruel dictadura”.

Puesto en evidencia este elemento central de la estrategia terrorista de la contra por la fuerza de la realidad, el alejamiento de buena parte de su base social y las alertas que se ha visto obligada a emitir la embajada gringa para protección de sus nacionales que hacen vida en el país, ocurre que una cantidad importante de los otros elementos, anticipados todos oportunamente por muchos de nosotros, ha sido confirmada por recientes declaraciones de algunos de sus “diputerroristas”, emitidas en el marco de su habitual petulancia e imbecilidad. Es así que:

  • Julio Borges, en unas declaraciones emitidas en un teatro de Chacao, en el acto de convocatoria al plebiscito (4), señalaba: “convocamos a este 16 de julio a elegir el futuro del país en este proceso nacional de decisión soberana y a partir de ese momento defender el mandato que surja de este proceso activando una fase superior de lucha”; lo que viene a demostrar que con este engendro comicial se estaría pretendiendo dar “legitimidad”, a los ojos de la opinión pública internacional de derecha, a ese gobierno paralelo ficticio, al que tanto nos hemos referido en anteriores artículos, el cual solicitaría la intervención militar del imperio.
  • Juan Requesens, en un foro auspiciado por la Universidad Internacional de La Florida confesaba impúdicamente: “… para llegar a una intervención extranjera tenemos que pasar esta etapa… “(5) y seguidamente, en lo que él debió considerar una ampliación de esta afirmación se atrevió a decir: “… no se puede llegar al 30 de julio sin que haya una paralización absoluta de la vida cotidiana de la gente…”, poniendo en evidencia que con el plebiscito y sus acciones asociadas sólo se pretende intentar una agudización de la violencia de calle a extremos tales que sirva para intentar justificar la pretendida intervención militar del imperio.
  • Freddy Guevara, el “mariscal de campo de la revolución twitter”, en el mismo acto de convocatoria del plebiscito, señalaba: “Tenemos que concentrarnos en el domingo 16. Lo que se está planteado no es preguntar lo que ya sabemos. Es un acto insurreccional con un gran sentido político y eso debemos tenerlo claro”  y “… luego del plebiscito comenzará la “Hora 0”…” (6).

Después de tan elocuentes confesiones, ocurre que de la agenda oculta de la contra sólo faltaría por desvelar en detalle, en qué consistirá la llamada “Hora 0”, que dada su carencia de pueblo civil y de pueblo armado, estimamos que no será ni un paro general indefinido ni mucho menos un golpe militar. Es muy probable que se trate de una intensificación del accionar terrorista de sus paramilitares mercenarios, con acciones del tipo de la “bomba caza-bobos” que lograron detonar al paso de unos motorizados de la GNB, bajo la mirada cómplice de los integrantes de los medios apologistas del terror, que como tales deberían ser imputados (7), aunque con explosivos mucho más potentes.

Durante estos 104 días de accionar terrorista de la contra, los funcionarios del orden público (PNB y GNB), han estado enfrentando a dichos terroristas prácticamente desarmados, a pesar de que los paramilitares mercenarios han hecho visible uso de armas comprobadamente letales, como las bombas molotov y las bazucas artesanales, así como un uso más o menos encubierto de armas de fuego de alta potencia. Tal estrategia que no comparto totalmente, aunque acepto que ha podido servir para traernos hasta este punto sin sumergirnos en una guerra civil declarada, contribuyendo a disminuir la cantidad de potenciales víctimas mortales, ya no luce sostenible por más tiempo, so pena de que nos veamos precisados a entregarles el país.

Considero que el haber podido resistir esta prolongada situación de asedio y violencia sin hacer uso de las armas ni para la defensa personal, es un signo de altísima conciencia y responsabilidad tanto de los cuerpos de seguridad del estado como de los civiles organizados y en pie de lucha; creo, sin embargo que ya comienzan a evidenciarse naturales signos de agotamiento en el pueblo civil, que es el que conozco y presumo también que en el pueblo militar.


Por todo ello considero que la máxima dirigencia de la revolución tiene que estar dispuesta a activar el “Plan Zamora 200”, tan pronto como pueda percibirse el más mínimo indicio de que estén tratando de intensificar la violencia y/o estén tratando de instaurar el pretendido gobierno paralelo ficticio, aun en el supuesto negado de que esa activación pudiese poner en riesgo la celebración de las elecciones constituyentes en la fecha prevista, ya que para celebrar la constituyente tenemos que tener un país íntegro y soberano.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!




celippor@gmail.com
Caracas, julio 12 de 2017