lunes, 7 de marzo de 2016



El imperio, la contrarrevolución y una seudo izquierda que vive entre nosotros
Carlos E. Lippo

Durante la semana que hoy termina, el imperio y sus cipayos nativos de la Asamblea Nacional lograron imprimirle una significativa tensión al cerco que pretenden establecer sobre nuestro país, por medio de dos nuevos instrumentos de carácter legal internacional que paso a señalar continuación: la decisión de Barack Hussein Obama II de prorrogar por un año la vigencia de la orden ejecutiva decretada por él mismo en marzo de 2.015, que nos cataloga como una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional de los Estados Unidos y el acuerdo de la Asamblea Nacional, aprobado con los votos de la fracción parlamentaria vendepatria, para solicitar a la Secretaría General de la OEA la aplicación a Venezuela del Artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana.

La ratificación de la infamante orden ejecutiva se ha producido a pesar de una fingida disposición de  rectificación manifestada por el mismo Obama en la VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá en abril de 2.015, motivada, qué duda cabe, por el auténtico aislamiento internacional al que tuvo sometido su gobierno a causa del rechazo unánime que concitara en su momento la orden imperial, de parte de nuestros organismos de integración regional (ALBA-TCP, UNASUR, CELAC, Petrocaribe y Mercosur), de parte importante de los países miembros de la ONU, agrupados en el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) y de parte Rusia y China, dos de las cinco potencias con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, así como por la negativa de la sumisa Unión Europea (UE) de acompañarles en este absurdo proyecto.

Según un despacho de la agencia EFE (1), Obama justificó la decisión de prolongar las sanciones contra Venezuela argumentando una supuesta falta de mejoras en la situación de los derechos humanos, ya que según el mandatario estadounidense, el gobierno venezolano "continúa erosionando las garantías de los derechos humanos". Sin embargo, qué duda puede caber sobre el hecho de que se ha visto impulsado a tomar esta decisión acicateado además por la negativa de la mayoría vendepatria de la Asamblea a acompañar al Presidente Maduro y a más de 11 millones de venezolanos, bastante más que los que le dieron su voto el 06 de diciembre, en la solicitud de derogatoria de dicha orden. 

El nefasto impacto de esta orden, frecuentemente minimizado hasta por algunos de nosotros, radica en que ella constituye en sí misma una auténtica y formal declaración de guerra, que ha precedido a algunas de las muchas invasiones del imperio a países que se han negado a cumplir sus designios, como es el caso de Irak, Afganistán, Libia, Yugoeslavia, Haití, Nicaragua y Panamá, entre muchos otras realizadas entre finales del siglo XX y lo que ha transcurrido del XXI.

La exhortación al secretario general de la OEA a aplicarnos el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana es uno de los acuerdos tomados por la fracción vendepatria (2) a partir del acto de desacato a la Sentencia No. 9 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, que con base en el texto constitucional aclara y delimita las funciones de control de la Asamblea sobre los otros poderes públicos.

A menos de 24 horas de la extensión de la vigencia de la orden ejecutiva de Obama estos genuflexos traidores a la patria tomaron este acuerdo que sin embargo no fue el único que justificaron tomando como excusa la sentencia mencionada, sino que produjeron otros dos acuerdos entreguistas, igualmente  lesivos a la soberanía política y judicial del país, como lo son: una solicitud de activación de los mecanismos internacionales de garantía de la democracia y de la institucionalidad parlamentaria (¡?), ante “el intento  de socavamiento de las atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional”, así como un requerimiento de actuación de la Unión Interparlamentaria mundial, ante “el pretendido menoscabo de facultades fundamentales de los parlamentos en una democracia”. ¡Resulta imposible mayor diligencia en la entrega de la soberanía del país!

El efecto práctico inmediato de la solicitud de intervención realizada ante el secretario general de la OEA, el renegado Luis Almagro, pudiese ser una eventual suspensión temporal de nuestro derecho de participación en ese organismo, si es que lograsen conseguir la mayoría calificada de 2/3 (23 votos de 34), durante las reuniones del período extraordinario de sesiones de la asamblea general que obviamente habrá de convocar próximamente el inefable Almagro (3). El efecto de los otros acuerdos habrá de depender básicamente del cabildeo internacional de los diputados fascistas, que por cierto ya se están movilizando para cuadrar los votos necesarios en la asamblea general de la OEA para lograr la aplicación del artículo 20 de la carta.

Mientras se mantienen en pleno desarrollo estas reales amenazas a la soberanía de la patria, la que en artículos anteriores he dado en llamar “seudo izquierda venezolana”, no sólo es que no se refiere a ellas con la importancia que merecen, como en el caso de la prórroga del decreto de Obama, sino que simplemente las ignora, que es el caso de los recientes acuerdos de la Asamblea Nacional, promotores de la intervención foránea; sin embargo, esa misma “izquierda” se mantiene en su línea de ataques despiadados al gobierno revolucionario y a muchos de quienes intentamos su defensa, que viene a ser lo mismo que defender a la revolución, en medio de la actual emergencia.

Un muy superficial análisis de las publicaciones del portal web aporrea.org, casi exclusivo medio de divulgación digital de esta seudo izquierda, correspondiente a la semana transcurrida entre el 29/02 y el 06/03/2.016, cuyas conclusiones resumo más adelante, servirá para demostrar las afirmaciones anteriores.

En efecto, el análisis muestra que ni siquiera como noticia fueron registrados los acuerdos antipatrióticos tomados por la Asamblea y que sólo con dos días de retraso se comenzó a registrar la noticia de la decisión de Obama de prorrogar su orden ejecutiva de marzo de 2.015; así mismo, sólo un artículo condena la medida y ningún artículo ha condenado la actuación entreguista de la Asamblea.

En el mismo lapso se han incluido artículos demostrativos de esa línea de ataque a ultranza de las ejecutorias del gobierno revolucionario, cuyo solo título así lo evidencia; he aquí algunos de ellos, sin mención del autor, excepto en dos de los casos, y sin ningún análisis del contenido:


·       “A Chávez lo han querido secuestrar nuevamente, a tres años de su muerte”.
·       “Ramos Allup y Héctor Rodríguez son exactamente lo mismo”.
·       “Por eso no pararé de hablar contra Maduro hasta que él renuncie”.
·       “Ahora Si...” (Autor: el exministro Giordani).
·       “Maduro destruyó la educación y la docencia en Venezuela”.
·       “Con cuál careta se presentarán el 5 en el Cuartel de la Montaña”.
·       “La historia de la MUD y el PSUV: hermanitas siamesas post parto”.
·       “Iris (Varela): ¿Has vuelto a comer en pollo Arturo´s?”.
·        “Militares venezolanos: entre Simón Bolívar y Alejandro Magno” (Heinz Dietrich, agente de inteligencia al servicio del imperio).
·       “¿Este gobierno es chavista, es socialista?”
·       “Héctor Rodríguez es nuestro (Acaparador) Supermán”; “Diosdado acabó “con el mazo dando””; ¡Motor Minero = Desastre Ambiental!”; “El factor Iris Varela: causal de la pérdida de la revolución y el gobierno”; “El Presidente Nicolás Maduro va de error en error en el Zulia, Arias Cárdenas lo llevará a la ruina electoral”; “Cuando el ruido suena, piedras trae”; “Cambiamos oro por dólares”; “El extraño socialismo de los chavistas desteñidos” y a “A tres años de la Resistencia”, entre otros, en una lista que se extendería casi al infinito si el análisis hubiese sido acucioso.

En verdad que me es harto difícil entender como unos camaradas muy bien formados (o deformados) ideológicamente en su gran mayoría, que se dicen socialistas y chavistas en su totalidad, “fieles seguidores y defensores del legado de Chávez” y que se permiten llamarnos traidores a los que privilegiamos el ataque al imperio y a la contrarrevolución sobre las necesarias críticas al gobierno revolucionario, son capaces de torpedear de manera inmisericorde la implantación de una consigna tan simple y tan importante para nuestro Comandante como lo fue aquella  de “Unidad, lucha, batalla y victoria”.

No quiero concluir estas líneas sin antes hacer las siguientes puntualizaciones:

  • Considero que ya va siendo hora de romper las relaciones diplomáticas con el gobierno de los Estados Unidos, relaciones que son prácticamente inexistentes pero que les permiten mantener cómodamente en su embajada a toda clase de alimañas injerencistas. Obviamente habrán de seguir desarrollando sus acciones desestabilizadoras de nuestra revolución, pero que lo hagan desde el exterior. Además, sin la valija diplomática se verán en la necesidad de contrabandear las divisas necesarias para financiar a la contrarrevolución.

  • Lo mismo aplicaría para las oficinas de la USAID, la NED, el IRI y demás “agencias mampara” de la CIA, que todavía estén operando en el país.

  • No me preocupa para nada que seamos suspendidos de ese ministerio de colonias de los Estados Unidos, que es la OEA. Es más, consideraría que es una forma de salir de esa institución por la misma puerta grande por la que salió Cuba para nunca más regresar.

  • A juicio mío, la conducta de algunos de los líderes de esta seudo izquierda, cuyas entrevistas y trabajos permanecen día tras día en sitiales preferenciales de aporrea.org, es reveladora del miedo atroz que le tienen a tener que contender con las fuerzas militares del imperio. Creo que por ello intentan hacerse simpáticos a la contrarrevolución y a sus amos, manteniendo una tímida y absurda esperanza de poder “pasar agachados”, ante la eventual invasión.

  • Aunque pueda parecer una exageración pedagógica, considero que para un revolucionario chavista, el escribir para aporrea.org, en las actuales circunstancias, debería ser tan denigrante como escribir para cualquiera de los medios digitales de la canalla mediática nacional y me adelanto a responder que tal aseveración no les parecería tan exagerada si toman en consideración que tanto aporrea.org como esos medios de la contrarrevolución tienen importantes financistas comunes.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

Caracas, marzo 06 de 2.016

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