miércoles, 12 de julio de 2017



La contra ya ha descubierto casi toda su agenda oculta
Carlos E. Lippo





En las últimas semanas son muchos los escribidores de la revolución, entre los cuales yo mismo me encuentro, que hemos invertido océanos de tinta y millones de millones de bitios para intentar desvelar la agenda oculta de esas supuestas manifestaciones pacíficas promovidas por la contrarrevolución, santificadas por la diplomacia del imperio y la canalla mediática internacional, que desde hace ya 104 días han sometido al país a una auténtica orgía de terror que a la fecha de hoy ha ocasionado 112 muertos (1). Siendo necesario apuntar sin embargo, que lo que define en su justa dimensión esta estrategia terrorista de la contra no es sólo la cantidad, sino más bien la naturaleza vesánica de buena parte de los crímenes perpetrados: quema de seres humanos vivos, linchamientos, ataque a hospitales y escuelas y destrucción de cargamentos de alimentos y medicinas, crímenes de odio sólo comparables en esta tierra de gracia a los cometidos por las huestes de José Tomas Boves en aquel infausto año de 1814, en su intento declarado por restaurar el poder del imperio español en Venezuela.

El terror impuesto por la actual dirigencia de la contra y sus bandas paramilitares mercenarias, enardecidas por las drogas que le suministran y acicateadas por las jugosas recompensas adicionales como lo es el pago de dos mil dólares que ofrece el “diputerrorista” Pizarro por matar a un funcionario de orden público (2), ha terminado por enajenarle el apoyo, al menos temporalmente, de una buena parte de su ya distante base social, temerosa de convertirse en un lamentable “daño colateral” más, de la macabra  estrategia.

Ya ninguno de los adherentes de la contra que haga vida en Venezuela se come el cuento de que se trata de manifestaciones pacíficas; ni siquiera las “venerables” señoras  que salen a montar un “trancazo” con sus nietos, en las puertas de su quinta o de su edificio de clase media, conocedoras como son de que una cuadra más adelante se encuentran las hordas encapuchadas dispuestas a destrozarle el carro o caerle a palos, como mínimo, al peatón que haya osado traspasar su endeble barricada. Sólo algunos de nuestros imbéciles compatriotas residenciados en el exterior, no expuestos por tal condición a los desmanes de los fieros exponentes de este lumpen delincuencial, y fundamentalmente los peloteros, futbolistas, músicos y artistas, siguen llamando héroes y próceres a esta pseudo libertaria juventud extraviada e irrecuperable.

Como prueba contundente del carácter terrorista de las supuestas manifestaciones pacíficas de la contra consideramos oportuno señalar que pocos días atrás, la mismísima embajada de los Estados Unidos en Venezuela, emitió un comunicado para orientar a sus nacionales y a sus propios funcionarios sobre cómo evitar el encontrarse en medio de una de estas manifestaciones y cómo proceder en el caso de encontrarse accidentalmente en medio de una de ellas (3). En dicho comunicado son de destacar párrafos como los que mostramos a continuación: “La embajada advierte a todos los ciudadanos estadounidenses que deben evitar las áreas de protesta y se les recuerda que incluso las manifestaciones que pretenden ser pacíficas pueden derivar en violencia”; “Durante las protestas, a los diplomáticos estadounidenses, si es necesario, se les restringe el paso a las zonas de Santa Fe y Valle Arriba (urbanización en la que está enclavada la embajada), en Caracas” y finalmente, “Se insta a los ciudadanos estadounidenses en Venezuela a que se mantengan en un alto nivel de precaución y tomen las medidas pertinentes para mejorar su seguridad”. A pesar de ello todas las agencias noticiosas occidentales, en especial Reuters, siguen mostrando a los terroristas de la contra como mansas palomas que sin ningún motivo son reprimidas por esta “cruel dictadura”.

Puesto en evidencia este elemento central de la estrategia terrorista de la contra por la fuerza de la realidad, el alejamiento de buena parte de su base social y las alertas que se ha visto obligada a emitir la embajada gringa para protección de sus nacionales que hacen vida en el país, ocurre que una cantidad importante de los otros elementos, anticipados todos oportunamente por muchos de nosotros, ha sido confirmada por recientes declaraciones de algunos de sus “diputerroristas”, emitidas en el marco de su habitual petulancia e imbecilidad. Es así que:

  • Julio Borges, en unas declaraciones emitidas en un teatro de Chacao, en el acto de convocatoria al plebiscito (4), señalaba: “convocamos a este 16 de julio a elegir el futuro del país en este proceso nacional de decisión soberana y a partir de ese momento defender el mandato que surja de este proceso activando una fase superior de lucha”; lo que viene a demostrar que con este engendro comicial se estaría pretendiendo dar “legitimidad”, a los ojos de la opinión pública internacional de derecha, a ese gobierno paralelo ficticio, al que tanto nos hemos referido en anteriores artículos, el cual solicitaría la intervención militar del imperio.
  • Juan Requesens, en un foro auspiciado por la Universidad Internacional de La Florida confesaba impúdicamente: “… para llegar a una intervención extranjera tenemos que pasar esta etapa… “(5) y seguidamente, en lo que él debió considerar una ampliación de esta afirmación se atrevió a decir: “… no se puede llegar al 30 de julio sin que haya una paralización absoluta de la vida cotidiana de la gente…”, poniendo en evidencia que con el plebiscito y sus acciones asociadas sólo se pretende intentar una agudización de la violencia de calle a extremos tales que sirva para intentar justificar la pretendida intervención militar del imperio.
  • Freddy Guevara, el “mariscal de campo de la revolución twitter”, en el mismo acto de convocatoria del plebiscito, señalaba: “Tenemos que concentrarnos en el domingo 16. Lo que se está planteado no es preguntar lo que ya sabemos. Es un acto insurreccional con un gran sentido político y eso debemos tenerlo claro”  y “… luego del plebiscito comenzará la “Hora 0”…” (6).

Después de tan elocuentes confesiones, ocurre que de la agenda oculta de la contra sólo faltaría por desvelar en detalle, en qué consistirá la llamada “Hora 0”, que dada su carencia de pueblo civil y de pueblo armado, estimamos que no será ni un paro general indefinido ni mucho menos un golpe militar. Es muy probable que se trate de una intensificación del accionar terrorista de sus paramilitares mercenarios, con acciones del tipo de la “bomba caza-bobos” que lograron detonar al paso de unos motorizados de la GNB, bajo la mirada cómplice de los integrantes de los medios apologistas del terror, que como tales deberían ser imputados (7), aunque con explosivos mucho más potentes.

Durante estos 104 días de accionar terrorista de la contra, los funcionarios del orden público (PNB y GNB), han estado enfrentando a dichos terroristas prácticamente desarmados, a pesar de que los paramilitares mercenarios han hecho visible uso de armas comprobadamente letales, como las bombas molotov y las bazucas artesanales, así como un uso más o menos encubierto de armas de fuego de alta potencia. Tal estrategia que no comparto totalmente, aunque acepto que ha podido servir para traernos hasta este punto sin sumergirnos en una guerra civil declarada, contribuyendo a disminuir la cantidad de potenciales víctimas mortales, ya no luce sostenible por más tiempo, so pena de que nos veamos precisados a entregarles el país.

Considero que el haber podido resistir esta prolongada situación de asedio y violencia sin hacer uso de las armas ni para la defensa personal, es un signo de altísima conciencia y responsabilidad tanto de los cuerpos de seguridad del estado como de los civiles organizados y en pie de lucha; creo, sin embargo que ya comienzan a evidenciarse naturales signos de agotamiento en el pueblo civil, que es el que conozco y presumo también que en el pueblo militar.


Por todo ello considero que la máxima dirigencia de la revolución tiene que estar dispuesta a activar el “Plan Zamora 200”, tan pronto como pueda percibirse el más mínimo indicio de que estén tratando de intensificar la violencia y/o estén tratando de instaurar el pretendido gobierno paralelo ficticio, aun en el supuesto negado de que esa activación pudiese poner en riesgo la celebración de las elecciones constituyentes en la fecha prevista, ya que para celebrar la constituyente tenemos que tener un país íntegro y soberano.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!




celippor@gmail.com
Caracas, julio 12 de 2017

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