sábado, 27 de mayo de 2017



NEUTRALIZANDO LA INVASIÓN IMPERIAL III: “tratando a los manifestantes violentos de la contra como los terroristas que son”
Carlos E. Lippo




En esta fase preparatoria de la invasión que estamos viviendo en los actuales momentos, los manifestantes violentos de la contrarrevolución tienen asignada la tarea de crear y mantener una situación de violencia generalizada capaz de sumir al país en un estado tal de postración que se haga posible ejecutarla justificándola con base en unos fines supuestamente humanitarios.

Se trata de una variopinta fauna conformada por: mercenarios con formación paramilitar, nacionales y provenientes de Colombia, muy difíciles de distinguir de los nuestros por su gran parecido fenotípico; elementos del lumpen delincuencial, nacionales y extranjeros, generosamente remunerados en dinero y en especie (drogas y bebidas alcohólicas); jóvenes de las capas medias de la población, algunos de ellos hasta con estudios de pregrado, con una tremenda dosis de frustración por no poder residenciarse fuera del país o haber tenido que regresar después de haberlo intentado, también generosamente remunerados; y finalmente activistas y adherentes de los partidos de oposición que arengados por sus “líderes” y/o soliviantados por elementos de cualquiera de las categorías anteriores se tornan particularmente violentos al calor de una frustrante manifestación.

Por la imperiosa necesidad que tienen de posar para las cámaras de los grandes medios internacionales, tratando de que éstos puedan implantar la matriz mediática de que ellos son el pueblo todo rebelado en contra del gobierno revolucionario, así como por su estrategia de inculpar al gobierno de todos sus desafueros, la mayoría de sus acciones criminales las ejecutan en medio de manifestaciones públicas generalmente convocadas por sus voceros con bombos y platillos; también ejecutan acciones aisladas, apoyadas por algunos de sus adherentes, tratando de sumar a elementos descontentos que puedan encontrarse presentes en la zona, tales como los saqueos a depósitos y locales comerciales; y más recientemente han comenzado a realizar operaciones de carácter militar, de tipo comando, como los ataques a las sedes de organismos públicos, sedes militares y elementos de infraestructura vial como los puentes que fueron parcialmente volados con explosivos en la urbanización Las Mercedes de Caracas.

No creo necesario detenerme a mencionar el larguísimo listado de crímenes atroces cometidos por la contra en esta orgía de terror que alcanza ya casi los sesenta días; sólo mencionaré dos de ellos por considerarlos emblemáticos: el haber quemado vivo a uno de los suyos en la zona de Altamira, en el este de Caracas, por el único “delito” de ser negro y tener apariencia de chavista, crimen perpetrado el sábado 20 como parte de la celebración del día 50 de su aquelarre y después de haber escuchado un bochornoso e histérico “discurso” de Capriles R.; y el terror psicológico que han infundido a través de las redes sociales sobre los padres y representantes, la inmensa mayoría de ellos de clase media, que tratan de llevar  sus niños al colegio, al amenazarlos no con lesionarlos físicamente a ellos o a sus niños, pues ellos dicen ser muy considerados, pero si con bajarlos de sus carros y destrozárselos por no haber querido “colaborar con la resistencia”. ¡Sólo diré, con toda responsabilidad, que se trata de acciones típicamente terroristas en su inmensísima mayoría!

A quienes pueda parecerles exageradamente sesgada esta apreciación he de recomendarles el análisis de la definición que del acto terrorista hacía la Liga de Naciones (antecesora de la ONU), ya desde 1937, como “cualquier acto criminal dirigido contra un estado y encaminado o calculado para crear un estado de terror en las mentes de personas particulares, de un grupo de personas o del público en general”; al mismo tiempo que señalaba que: “los actos criminales encaminados o calculados para provocar un estado de terror en el público general, un grupo de personas o personas particulares para propósitos políticos son injustificables en cualquier circunstancia, cualesquiera que sean las consideraciones políticas, filosóficas, ideológicas, raciales, étnicas, religiosas o de cualquier otra naturaleza que puedan ser invocadas para justificarlos”.

Que la actuación de los manifestantes violentos de la contra y la de las autoridades civiles, alcaldes y gobernadores, cuyos cuerpos de policía los protegen, debe ser considerada como terrorismo es algo que sin ser abogados, podemos comprobar a partir de la lectura del Artículo 4 de la “Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento del Terrorismo” (Ley Antiterrorista), vigente desde el 30 de abril de 2.012, que paso a presentar a continuación de manera resumida: “Acto terrorista es aquel acto intencionado que por su naturaleza o su contexto, pueda perjudicar gravemente a un país o a una organización internacional tipificado como delito según el ordenamiento jurídico venezolano, cometido con el fin de intimidar gravemente a una población; obligar indebidamente a los gobiernos o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo o desestabilizar gravemente o destruir las estructuras políticas fundamentales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional”.

Pero además, es que el mismo Artículo 4 señala que entre los hechos considerados terrorismo figuran: “causar destrucciones masivas a un gobierno o a instalaciones públicas, sistemas de transporte, infraestructuras, incluidos los sistemas de información, plataformas fijas o flotantes emplazadas en la zona económica exclusiva o en la plataforma continental, lugares públicos o propiedades privadas que puedan poner en peligro vidas humanas o producir un gran perjuicio económico”. ¡En suma, un verdadero catálogo de los actos vandálicos que han ejecutado los fascistas de la contra durante los últimos dos meses!

Pero no termina allí, el mismo Artículo 4 señala que un medio de cometer actos terroristas es “realizar atentados contra la vida de una persona que puedan causar su muerte y secuestrar o tomar rehenes” y define como organización terrorista a un grupo de tres o más personas asociadas con el propósito común de llevar a cabo, de modo concurrente o alternativo, el diseño, la preparación, la organización, el financiamiento o la ejecución de uno o varios actos terroristas. Definición que es aplicable en su totalidad al partiducho fundado por Leopoldo López y Carlos Vecchio (VP), actualmente dirigido por Freddy Guevara y al también fundado por López junto a Julio Borges y Henrique Capriles (PJ).

Confío en haber demostrado plenamente que tanto los mal llamados guarimberos, como sus jefes políticos, sus financistas y quienes les apoyan aun por omisión, tanto en el plano nacional como en el plano internacional son unos terroristas. Considero que como el accionar de estos terroristas debe ser detenido mucho más temprano que tarde como condición necesaria para poder neutralizar la pretendida intervención militar del imperio, no puede haber con ellos ningún tipo de tolerancia.

Siendo extremadamente fácil demostrar que estos mismos terroristas son reos del delito de rebelión, con arreglo a lo previsto por el Artículo 486 del Código Orgánico de Justicia Militar, no es necesario perder el tiempo presentándolos ante la justicia penal ordinaria sino que hay que llevarlos directamente a los tribunales militares.

Tenemos que tener presente que después de que los terroristas que quemaron la humilde vivienda de un agricultor y artista plástico merideño, por el sólo “delito” de ser chavista, aun estando confesos del hecho, fueron puestos en libertad e imputados sólo por el delito de incendio por la fiscalía de Luisa Ortega, no puede esperarse de la jurisdicción civil ningún tipo de justicia; por ello celebro que hayan sido presentados ante un tribunal militar a comienzos de esta semana, tanto el profesor encargado de la “formación ideológica” de VP, coordinador del ataque a la Base Aérea Francisco de Miranda y otras muchas acciones terroristas, cuyo narcisismo de mostrar sus “hazañas” en sus redes sociales le da la condición de terrorista confeso, como su financista, un “empresario” legitimador de capitales provenientes del delito, apresado en posesión de más de 30.000 piezas de billetes de alta denominación.

¡Contra la impunidad de los terroristas, aplicación a fondo de la justicia militar!
¡La intervención del imperio es neutralizable!
¡Prohibido fallarle a la Patria, prohibido fallarle a la Revolución… prohibido fallarle a Chávez, carajo!
¡El presente es de lucha, el futuro nos pertenece!
¡Venceremos!



celippor@gmail.com
Caracas, mayo 27 de 2017

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